Mejora de los medios de subsistencia en Afganistán mediante la gestión de los bosques de alfóncigos  

jue, 24 jun 2010

SAMANGAN – Los afanosos agricultores del pistacho han recibido formación en técnicas de silvicultura sostenible, en un intento por estimular la economía.

Los pistachos son uno de los mayores cultivos de exportación del país y pueden constituir una manera ecológica de generar ingresos y ayudar a las familias vulnerables.

Sin embargo, la sobreexplotación y la falta de concienciación de las comunidades locales sobre la gestión sostenible de los bosques han puesto últimamente los bosques de este fruto en peligro.

El Proyecto de reforestación y conservación de la biodiversidad en los bosques de alfóncigos, financiado por USAID a través de ECODIT, estableció un Comité de gestión del bosque de alfóncigos para abordar estas cuestiones. UNOPS ejecuta este proyecto en coordinación con el gobierno de Afganistán.

A principios de este año, UNOPS organizó una serie de talleres de formación en Samangan para los miembros del comité, la shura, el personal técnico del Departamento provincial de agricultura, irrigación y ganadería así como la Agencia nacional de protección medioambiental.

Durante el curso de formación, los participantes elaboraron mapas de los bosques, en los que trazaron zonas de pastura, carreteras y pueblos. Los mapas también se utilizaron para perfeccionar un plan destinado a evitar el sobrepastoreo y la consiguiente erosión del suelo. Asimismo, los participantes tuvieron que tener en cuenta las necesidades del ganado local y de los pastores nómadas Kuchi que cruzan los bosques durante varios meses al año.

Haji Mohammad Amin, que participó activamente en el curso, comentó: “Solía centrame únicamente en los pistachos. Después de este curso, sé que el bosque ofrece muchos más valores, como un ambiente limpio. Si talamos los árboles del bosque, sólo obtendremos beneficios a corto plazo, pero si los dejamos vivir, nos darán frutos y otros beneficios durante los próximos 50 años y más”. 

Mohammad Amin es padre de seis hijos y tenía dificultades para abastecer a su familia hasta que se convirtió en miembro del Comité de gestión del bosque de alfóncigos hace tres años. Afirmó: “Ha cambiado mi vida por completo. Gracias al aumento de ingresos, mi hijo mayor puede ir ahora al instituto en la ciudad. Espero poder proporcionar material escolar a todos mis hijos dentro de poco”.

El proyecto ofrecerá formación adicional a los campesinos sobre el procesamiento de los frutos secos y las habilidades comerciales, a fin de aumentar la sostenibilidad y el impacto del proyecto. Asimismo, se han planeado actividades de aumento de la sensibilización medioambiental para los escolares del lugar.

 

 


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