Un centro de rehabilitación para las víctimas de la tortura en Basora (Iraq) ha aprovechado el Día Internacional en Apoyo de las Víctimas de la Tortura de este año para concienciar sobre el impacto que supone este tipo de violencia.
El 26 de junio, el centro de rehabilitación de Bahjat Al Fouad para las víctimas de la tortura en Basora organizó un seminario con el fin de concienciar sobre el impacto que tiene la tortura en sus víctimas y en la sociedad en general.
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| Un miembro del personal presenta el trabajo del equipo que presta servicios a las víctimas de la tortura en las provincias cercanas. Fotografía: BFRCT |
El director del centro, Abdul Nasser Hussein, explicó: «Abandonar a las víctimas de la tortura y de la violencia en esta sociedad es algo que no nos podemos permitir».
A continuación añadió: «Como comunidad que formamos, debemos sobreponernos al efecto de las cicatrices emocionales y avanzar en dirección hacia la rehabilitación y la reintegración».
El centro de Basora es uno de los dos centros de rehabilitación iraquíes que recibe el apoyo del proyecto de la Unión Europea conocido como el “programa para la protección de los detenidos y las víctimas de la tortura”, de cuya ejecución se encarga UNOPS.
Desde 2008, más de 4.000 víctimas de la tortura y de la violencia han recurrido a la asistencia profesional que ofrecen los dos centros con el fin de que les ayuden a superar experiencias traumáticas.
Expertos en medicina recurren a la fisioterapia y a la medicación para curar las lesiones, mientras que los psicoterapeutas organizan sesiones de asesoramiento dirigidas a tratar recuerdos traumáticos reprimidos. El centro también funciona como un sistema de apoyo: fomenta el nivel de confianza de las víctimas y mejora sus destrezas de cara al mercado laboral por medio de formación vocacional.
Las sesiones de asesoramiento no se centran únicamente en las víctimas; también están dirigidas a sus familiares. Los parientes de las víctimas de la tortura sufren con frecuencia traumas secundarios y suelen estar expuestos a la violencia y al maltrato domésticos como resultado de los efectos duraderos del trauma en las víctimas. «No es posible revertir el acto de la tortura, pero podemos prevenir las secuelas que produce y que pueden ir en detrimento de los miembros de la familia; a quienes también se les considera víctimas de estas injustas prácticas», explicó el Sr. Hussein.
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| Un especialista del BFRCT se dirige a los medios de comunicación locales con ocasión del Día Internacional en Apoyo de las Víctimas de la Tortura. Fotografía: BFRCT |
El proyecto de la Unión Europea posibilita la prestación de estos servicios gracias al apoyo económico a los centros, que financia el alquiler, la medicación y el equipo para la fisioterapia, entre otros. Asimismo, el proyecto ofrece al personal del centro formación avanzada de forma continuada en métodos de tratamiento, conocimientos en materia de gestión y recaudación de fondos. De este modo, ayuda a los centros a mantener sus actividades más allá de la duración del apoyo actual.
Teniendo en cuenta que se siguen denunciando casos de maltrato y de abuso en todo Iraq, el proyecto conjunto de la Unión Europea y UNOPS otorga asistencia a un número limitado de personas. Sin embargo, para los pacientes que reciben la ayuda, estos servicios son de un valor incalculable.
«Francamente, creo que el centro ha cambiado el curso de mi vida», explica un beneficiario que lleva catorce meses asistiendo a las sesiones de psicoterapia. «Ahora siento que mis preocupaciones y pesares están empezando a disiparse».