El desarrollo alternativo transforma vidas en Perú 

El apoyo de las Naciones Unidas a la producción de aceite de palma en Perú no sólo proporciona ingresos sostenibles a los antiguos productores de coca, sino que también les permite desvincularse del comercio de narcóticos y reintegrarse en la sociedad.

“Ahora tenemos nombres y respeto, pertenecemos a algo, somos parte de nuestro país" dijo un miembro de OLPASA

El sexagenario Jonás Chaugua-Sánchez tiene cinco hectáreas de palma  aceitera cerca de la aldea de Shambillo en la escarpada meseta situada entre Aguaytía, capital de la provincia de Padre Abad, y las laderas orientales de los Andes conocidas como Cordillera Azul.

Jonás, parado bajo un racimo de 40 kg de fruta madura color morado que cuelga de una palmera de ocho metros de alto, recuerda con calma su pasado ilícito.

“Antes, la vida con la cocaína era muy difícil y peligrosa; doy las gracias a las Naciones Unidas por darme la oportunidad de abandonar esa vida”. El Sr. Chaugua-Sánchez afrontó las amenazas de los narcotraficantes, abandonó sus cultivos ilegales de coca y Jonás Chaugua-Sánchez cogiendo un racimo de una palma aceiterase unió a la cooperativa local de aceite de palma promovida por la Oficina de las Naciones Unidas Contra la Droga y el Delito (ONUDD) y UNOPS.

En la “guerra contra las drogas”, que a menudo se describe como estancada, el Sr. Chaugua-Sánchez y cientos como él, son prueba viviente de que la batalla contra el cultivo ilegal de coca ha experimentado éxitos notables en partes de Perú.

Con la aprobación del Gobierno, los proyectos de Desarrollo Alternativo ONUDD-UNOPS estudiaron los aspectos socioeconómicos del cultivo de coca en el área del proyecto, una zona muy pobre.

Los resultados mostraron que la mayoría de los productores de coca estaban deseosos de desarrollar cultivos legales y sostenibles. Pero no creían que pudieran ganarse la vida con cultivos que no pueden ser procesados ni alcanzar los mercados principales desde sus áreas remotas.

Por lo tanto, estos pequeños agricultores, desesperados por alimentar a sus hijos, veían la coca como un último recurso. Optaron por este cultivo a pesar de requerir largas jornadas de trabajos manuales agotadores que dañan las tierras, forzando a las familias a migrar cada cuatro años.

Atrapados entre los compradores de coca y los oficiales del Gobierno decididos a erradicar las plantaciones de coca, los agricultores vivían en un mundo de sombras, marginados y temerosos, evitando a las autoridades y sin acceso a los servicios básicos de la comunidad, como el envío de sus hijos a la escuela local. El cultivo ilegal de coca había hecho las vidas de sus productores tan estériles como la tierra en la que crece.

Para abordar este problema, en 1991 ONUDD-UNOPS inician un innovador proyecto de desarrollo alternativo, “Desarrollo Rural en Tingo María”, para promover la producción de aceite de palma en la comunidad de Neshuya, 100 km al noreste de Aguaytía.

Vivero de palma aceitera en Shambillo, provincia de Padre AbadEsto llevó a la construcción en 1997 de una planta procesadora operada por la empresa de aceite de palma OLAMSA (Oleaginosa Amazónica S.A.). La planta —financiada por el Gobierno de Perú, el Fondo Contravalor Perú-Canadá y el proyecto ONUDD-UNOPS— se ha convertido en la segunda mayor planta de aceite de palma de Perú.

El complejo ambientalmente amigable —que utiliza la quema de los residuos de palma como combustible— procesaba inicialmente seis toneladas de racimos de fruta por hora. Actualmente la producción se ha duplicado a 12 toneladas. La demanda creciente del aceite de OLAMSA ha beneficiado a todos los involucrados.

Unos 480 agricultores que decidieron reemplazar la coca por la palma de aceite han visto como sus ingresos se multiplicaron por diez, ganando unos 2.200 dólares por hectárea en beneficios netos anuales. La buena noticia se ha difundido y ahora hay una larga lista de agricultores que esperan poder unirse a la cooperativa.

El claro éxito de OLAMSA inspiró la construcción de una segunda planta en Boquerón en 2004, OLPASA (Oleaginosas Padre Abad), donde el Sr. Chaugua-Sánchez y otros 400 agricultores llevan sus racimos.

En total, las actividades de ONUDD en Perú con el aceite de palma a través de los proyectos de Desarrollo Alternativo de ONUDD-UNOPS han cambiado las vidas de más de 2.000 familias, un hecho reconocido por los propios campesinos.

Moisés Parada-Patricio, miembro de OLPASA, describe su vida pasada como productor de coca en duros términos. “Éramos gente olvidada”, dijo. “Vivíamos con miedo al crimen y a los narcotraficantes; teníamos serios problemas sociales; estábamos aterrorizados”. Otro miembro, Lander Manuel Chaves-Vidalón, resumió en pocas palabras lo que el proyecto de palma aceitera ha significado para todos ellos. “Ahora tenemos nombres y respeto, pertenecemos a algo, somos parte de nuestro país”.

 

Racimos para procesar en la planta aceitera de OLAMSA

 


Datos Clave

Título del proyecto
Desarrollo Alternativo Pichis-Palcazu-Aguaytía

Organizaciones líder
ONUDD y el Gobierno de Perú

Presupuesto total
$24.775.713

Servicio de UNOPS
Gestión del proyecto

(Centro de Operaciones en Perú)

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