
Aún recuperándose de la destrucción masiva provocada por el Tsunami en el Océano Índico que tuvo lugar en diciembre de 2004, los habitantes de Sri Lanka han tenido que hacer frente a nuevos retos en 2006 debido al resurgimiento del conflicto civil. Tres millones de personas se vieron afectadas y medio millón fueron obligadas a abandonar sus hogares, escuelas e instalaciones médicas que en muchos casos acabaron de ser reconstruidas recientemente.
La educación es fundamental para devolver a los niños una rutina y ofrecerles la oportunidad de socializar y desarrollar sus capacidades. Desafortunadamente, el conflicto ha creado cifras adicionales de desplazados internos, incluyendo a muchos niños y creando una gran tensión en las escuelas de algunas zonas.
Espacios educativos temporales
UNICEF reaccionó rápidamente, identificando las ubicaciones para la construcción de espacios educativos temporales en las comunidades de Batticaloa, Mullaitivu y Kilinochchi situadas en la costa oriental. Habiendo contratado a UNOPS para diseñar e implementar varios proyectos de infraestructuras post-tsunami, Unicef contrató de nuevo a UNOPS para garantizar una entrega rápida y eficaz de los proyectos.
UNOPS aceptó la responsabilidad para el “desarrollo directo” del proyecto asumiendo la función de contratista de la construcción, diseñando los espacios educativos, preparando presupuestos, adquiriendo y transportando los materiales necesarios, contratando y gestionando a los obreros y ofreciendo la supervisión de la ingeniería para garantizar instalaciones seguras y de alta calidad.
Resultados
Colaborando estrechamente con directores de escuelas y grupos locales de la sociedad civil, UNOPS construyó 35 espacios educativos temporales en la zona de Batticaloa en tan sólo tres meses. En Mullaitivu, Kilinochchi y las aldeas circundantes, UNOPS construyó 38 espacios educativos adicionales y 29 zonas de recreo infantil seguras donde los niños, muchos de ellos traumatizados por el conflicto, podían jugar.
Esto se logró pese a los continuos problemas de seguridad en la región, que dificultaron el transporte de los materiales de construcción al lugar de la obra.
En total, los espacios educativos ofrecen hoy en día un entorno educativo confortable, necesario y merecido a aproxidamente 45.000 estudiantes desplazados.
Vinoda (ver foto) huyó de su pueblo con su familia para escapar de la creciente violencia. Ahora vive con su tío y asiste a la escuela construida por UNOPS en nombre de Unicef.
Pese a estar lejos de su familia ella es feliz por haber regresado a la escuela: “dada la situación en mi zona, he tenido que hacer nuevos amigos con niños como yo que tuvieron que dejar a sus familias y venir a la escuela en Sivangar Maha Vidyala. Pero me siento como si hubiera formado una nueva familia aquí”.