Desde 2003, millones de brinzales frutales y miles de hectáreas de bosques de alfóncigos han generado 400.000 días de trabajo, imprescindible en las zonas rurales de Afganistán, a través del proyecto Afghanistan Conservation Corps (ACC).
En la provincia afgana de Herat, a medida que transcurre el invierno va surgiendo cierta expectación. Durante todo el verano y el otoño 66 familias de los distritos de Engel y Karukh han estado ocupadas instalando 200 m2 de viveros domésticos en los recintos de sus casas, con una media de 450 brinzales frutales por familia.
Lentamente, casi 30.000 brinzales en 13.200 m2 de viveros domésticos están transformándose ahora en árboles frutales que crean expectativas en muchas familias de conseguir un medio sostenible de sustento.
En otra parte de Herat, en la ciudad de Urdo Bagh, en el distrito de Gozara, los trabajadores han injertado más de 35.000 brinzales durante el verano en un vivero del Gobierno de Afganistán, apoyado en sus comienzos por la Iniciativa Ecológica de Afganistán (Greening of Afghanistan Initiative, GAIN) y que alberga en la actualidad casi 70.000 brinzales, tanto frutales como de otro tipo.
Este amplio vivero, que cuenta con un centro de formación contiguo que también proporciona, tanto a los estudiantes de las facultades de agricultura como a los habitantes locales, formación en la producción de brinzales, corte de ramas y poda en función de la estación y del calendario, produce brinzales, algo esencial para la creación de viveros domésticos como los de Engel y Karukh.
En Afganistán, el 80% de la población vive en zonas rurales y depende directamente de los recursos naturales para subsistir. Después de años de conflicto, el medio ambiente y la infraestructura agrícola han sufrido un grave deterioro, lo que obliga al Afganistán rural a reconstruir la base de su sustento.
A fin de apoyar a las comunidades que viven en estas zonas, el Gobierno de Afganistán creó en 2003 el programa ACC, financiado por el Gobierno de los Estados Unidos de América y gestionado por UNOPS. El objetivo de dicho programa es colaborar con el Gobierno y las comunidades locales para conservar la biodiversidad de Afganistán, mejorar el sustento de las zonas rurales, y crear la capacidad necesaria para recuperar y gestionar los bosques, los pastizales y las cuencas hidrográficas de un modo sostenible.
Los métodos que requieren una gran densidad de mano de obra permiten ofrecer trabajo a los habitantes locales vulnerables, como los refugiados que retornan a sus lugares de origen, los desplazados internos, las viudas y los ex combatientes.
Los proyectos son identificados y ejecutados en colaboración con el Ministerio de Agricultura, Irrigación y Ganadería (MAIL), la Agencia Nacional de Protección del Medio Ambiente (NEPA) y otros ministerios del Gobierno de Afganistán. Se proporcionan medios a las familias seleccionadas, como las de Engel y Karukh, para la instalación de viveros domésticos, tales como herramientas, brinzales y formación.
El apoyo técnico es proporcionado por trabajadores del Departamento Provincial de Agricultura del MAIL, que visitan a los propietarios de los viveros domésticos con frecuencia. Además, los oficiales de conservación regional del ACC brindan asesoramiento técnico y realizan un seguimiento del progreso e implementación de los proyectos cada quince días.
Además de los esfuerzos empleados en los viveros, la gestión de los bosques de alfóncigos es otro importante apartado del trabajo del ACC. Las masas forestales de alfóncigos se encuentran en una amplia franja que atraviesa la región norte de Afganistán, concretamente un mínimo de nueve provincias. Los pistachos fueron en un momento dado el producto exportado más importante de la región, y estos frutos secos afganos son reconocidos en el mercado mundial por su intenso sabor y su color verde oscuro. Aunque en 1977 estos bosques abarcaban un 55% y un 37% de la superficie de las provincias de Badghis y Takhar, respectivamente, la masa forestal de alfóncigos ha disminuido considerablemente.
El ACC y los departamentos provinciales del MAIL trabajan conjuntamente con los Consejos de Desarrollo Comunitario (CDC) elegidos por la población local, los shuras (dirigentes tradicionales) y los Comités de Gestión de los Bosques de Alfóncigos intercomunales en dos de las últimos áreas de bosques naturales de alfóncigos que se conservan, una ubicada en la provincia Samangan y la otra en la de Takhar, al norte de Afganistán.
A través de esta iniciativa se gestionan más de 3.200 hectáreas de bosque biodiverso, para las cuales se han designado guardas de protección, construido puestos de control, marcado límites y elaborado planos de rehabilitación de prueba.
Esta iniciativa pionera está generando empleo entre las comunidades rurales uzbeka, hazara, pashtún y tayika, afectadas por la pobreza y de naturaleza seminómada, al mismo tiempo que se conserva un recurso natural de elevado valor que proporciona tanto a la comunidad nacional como internacional pistachos de alta calidad. Además, esta iniciativa se combina con la producción de asafétida (Ferula assafoetida) y regaliz (Glycyrrhiza glabra), lo que revaloriza el bosque para la población local.
Las zonas de reforestación de alfóncigos han aumentado sus ingresos un 20% de media.
Antes del fin de 2009, el programa ACC ha concluido 350 subproyectos en 24 provincias con las comunidades locales y sus homólogos del Gobierno. Miles de familias que viven en el medio rural, en zonas aisladas y en algunas de las áreas más pobres de Afganistán se han visto beneficiadas por estos subproyectos que han generado más de 400.000 días de trabajo.
Los proyectos han abordado una amplia gama de necesidades relacionadas con el medio ambiente, entre las que se incluyen la horticultura, la silvicultura, la conservación del suelo, la estabilización de las riberas de los ríos y el control de la erosión, la gestión comunitaria de los bosques naturales de pistachos, el ajardinado de recintos públicos (realizado por mujeres), la gestión eficaz de las zonas naturales protegidas y la educación y concienciación en cuestiones medioambientales.
Los habitantes de los distritos de Engel y Karukh, en la provincia de Herat, pueden ahora reivindicar que forman parte de este éxito afgano que ha producido más de 3,5 millones de brinzales frutales y garantizado actividades imprescindibles para el sustento en las zonas rurales de Afganistán. Ahora es la tierra fértil afgana de Herat la que tiene que hacer su parte.