Mujeres afganas participan en la construcción de carreteras en el norte de Afganistán 

 
Lunes, 30 de noviembre de 2009

Lograr lo imposible: cómo 50 mujeres encontraron trabajo en las obras de construcción realizadas por la  Agencia Sueca de Cooperación Internacional (SIDA) y UNOPS en Samangan, Afganistán.

Este verano, UNOPS y un grupo de mujeres afganas, con el apoyo financiero de la SIDA, consiguieron superar las barreras culturales que normalmente dificultan el acceso de las mujeres al trabajo en Afganistán. No sólo lograron el consentimiento de los representantes de las comunidades locales y de los miembros masculinos de los hogares para que las mujeres tuvieran trabajo, sino también algo casi imposible: que las mujeres encontraran empleos desempeñados habitualmente por hombres.

Durante las obras para rehabilitar los 84,5 km de la carretera de grava y asfalto en las dos provincias de Saripul y Samangan, UNOPS y SIDA buscaban un modo de incluir verdaderamente a las mujeres en las obras. Hasta entonces, las mujeres se habían dedicado principalmente a tejer gaviones o vender comida a los trabajadores pero, junto con la dirección de proyectos de UNOPS, diseñaron un plan para poder involucrarse aún más. Iban a picar piedra con la que producir grava para la construcción de las carreteras.

“Nuestro oficial de información para la comunidad habló con los representantes de la misma y con todos y cada uno de los hombres de las familias para convencerles de las ventajas de que también trabajaran las mujeres y de que podríamos garantizar el respeto de las creencias culturales” explica Karma Jimba, Director de proyectos de UNOPS.

 Los hombres aceptaron y se creó un grupo de mujeres de la comunidad para supervisar la movilización, el trabajo y la remuneración de éstas.

Desde diciembre de 2007, UNOPS ha apoyado al Gobierno de Afganistán en la aplicación del “Proyecto de mejora de la accesibilidad rural” financiado por la SIDA, a fin de mejorar la accesibilidad durante todo el año en las dos provincias septentrionales.

Como parte del proyecto, se empezó a contratar a mujeres en junio de 2009 con el objetivo de construir 50 kilómetros de carretera con superficie y estructuras de grava en las provincias de Saripul y Samangan.

Hasta ahora, 52 mujeres participan en las actividades de producción de grava en tres graveras distintas de la provincia. Muchas de ellas son amas de casa que trabajan ocho horas diarias durante tres meses en estas graveras. A veces, sus salarios constituyen los únicos ingresos de toda la familia.

“La pobreza me obliga a hacer este trabajo”, comentó Bibi Haji, una de las mujeres que trabaja en Samangan. “Este dinero es fundamental para mi familia. Mi marido es demasiado mayor para trabajar y tengo cinco hijos menores de 16 años. Soy la única que puede trabajar en esta familia”.

Desde el inicio del proyecto, las mujeres de Samangan han producido más de 150 m³ de grava.

La rehabilitación de las carreteras afganas tiene lugar principalmente durante el estío debido a la crudeza del invierno, por lo que ahora las mujeres tendrán que esperar hasta la primavera para poder volver a trabajar.

“Basándonos en el éxito de este año y como complemento a las actividades de producción de grava, estamos trazando planes más amplios para un proyecto piloto que trate de involucrar a las mujeres en algunas de las partes de la toma de decisiones de las obras de rehabilitación. Esperamos que, finalmente, las mujeres de Samangan puedan expresar su opinión en los diseños de las carreteras, los planes de ejecución y la organización de los trabajadores”, concluye Karma Jimba, de UNOPS. 
 

 


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