Adquisiciones públicas eficientes para reducir la pobreza

Las poblaciones más desfavorecidas y vulnerables del mundo son las que dependen en mayor medida de las adquisiciones públicas y las que ​más sufren el derroche y la corrupción en este ámbito. Sin embargo, es posible contribuir a mejorar esta situación.


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Por 
José Moscoso | 17 de febrero de 2017

Las adquisiciones públicas, que antes eran una simple actividad de suministros de servicios de apoyo para el sector público, han evolucionado hasta considerarse en la actualidad un instrumento clave en política económica y, aunque discutible, el ejemplo más visible de la calidad de la gobernanza. Las adquisiciones públicas eficientes también tienen un impacto directo en la reducción de la pobreza. Por tanto, son fundamentales en la consecución del Objetivo de Desarrollo Sostenible 1 sobre la erradicación de la pobreza. Los gastos y las inversiones públicas responsables son indudablemente un factor importante para alcanzar los otros 16 objetivos. Durante los últimos 15 años, los países han reconocido la necesidad de modernizar el modo de adquirir bienes, infraestructuras y servicios.

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Durante los últimos 15 años, los países han reconocido la necesidad
de modernizar el modo de adquirir bienes, infraestructuras y servicios.

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La primera oleada de reformas del régimen de adquisiciones, que comenzó hace unos 15 o ​20 años, tuvo como objetivo la mejora de los marcos normativos y el desarrollo de competencias. Las reformas posteriores combatieron la corrupción y el derroche mediante la mejora de la rendición de cuentas y la transparencia, así como mediante la integración adecuada de las adquisiciones públicas a nivel gubernamental. No obstante, estas reformas tardan en mostrar una diferencia tangible. ¿Por qué ocurre esto? 

Las anteriores reformas del régimen de adquisiciones interrumpían con frecuencia los sistemas de adquisiciones en su totalidad y, como consecuencia, el trabajo diario. A menudo, era tal la resistencia ante dichas reformas que se abandonaban o pasaban a ser menos estrictas. ¿Cómo es posible entonces cambiar no solo sistemas, sino también flujos de trabajo, conductas individuales e instrumentos y, lo que es más importante, minimizar costos, mientras se gestiona la resistencia al cambio que existe de forma inherente en prácticamente todas las burocracias públicas? 

La respuesta consiste en iniciar cambios importantes a través de reformas concretas mediante la eliminación rigurosa de prácticas ineficientes y obsoletas y el reconocimiento de las prácticas adecuadas existentes para así evitar la interrupción de todo el sistema de adquisiciones. La forma inteligente de ejecutar estos cambios es mediante la creación de bloques de competencias (lo que incluye personas, recursos y flujos de trabajo), abordando aquellos ámbitos con posibilidad de obtener las mejoras más sustanciales con el mayor impacto combinado. Esto exige una metodología inteligente para evaluar la situación actual antes de sopesar su modificación. ​​


Cambios con el mayor impacto

UNOPS considera la reforma del régimen de adquisiciones como un proceso dinámico e iterativo en el que se analiza y mejora la situación existente para ayudar a que se produzca un gran salto en la calidad y la eficiencia de los sistemas de adquisiciones.
 
En UNOPS hemos examinado la forma en que podemos ayudar a los gobiernos a mejorar sus sistemas de adquisiciones y mostrarles las ventajas concretas que esto supone. La herramienta de UNOPS para la evaluación de la eficiencia de las adquisiciones ayuda a minimizar las interrupciones del trabajo diario y valida las prácticas efectivas existentes a través de un proceso prospectivo (en lugar de un proceso de auditoría) que se lleva a cabo de forma conjunta con los miembros del equipo directivo con cargos superiores e intermedios de una organización.
 
Esta herramienta única utiliza un conjunto de preguntas, datos y revisiones de procesos para ayudar a los distintos gobiernos a establecer una base para una reforma concreta mediante el análisis de los puntos fuertes y débiles de sus sistemas de adquisiciones. Este enfoque adaptado permite identificar los cambios que son necesarios sin desechar aquello que funciona, de forma que se reduce al mínimo el costo general de la reforma. De esta forma se ayuda a los gobiernos a centrar sus esfu​erzos en aquellas acciones que tendrán el mayor impacto posible, lo que se traduce en la mejora de la eficiencia de las adquisiciones y la reducción de costos.

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De esta forma se ayuda a los gobiernos a centrar sus esfuerzos en aquellas 
​acciones que tendrán el mayor impacto posible, lo que se traduce en la mejora​
de la eficiencia de las adquisiciones y la reducción de costos.

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Beneficios a largo plazo hoy

A menudo, los beneficios de las adquisiciones públicas más eficientes no se perciben de forma inmediata. Y si estos beneficios se disfrutarán una vez finalice el gobierno del órgano decisorio actual, existe una menor probabilidad de que estas reformas se consideren una prioridad. Por tanto, se observa con frecuencia una amalgama de intentos por mejorar el desempeño de los sistemas de adquisiciones públicas, lo que provoca retrasos en un programa de reformas serio y completo cuando estos intentos fracasan o sus resultados son limitados.

Gracias a nuestra herramienta, también es posible evaluar los costos y compararlos con los precios en otras partes. Esto nos permite mostrarles de forma concreta a los gobiernos la cantidad de dinero que se pueden ahorrar a corto, medio y largo plazo solamente haciendo unos cuantos cambios. Estos ahorros se pueden reinvertir en los ámbitos clave que identifique la herramienta para lograr un desempeño mejorado y sostenible.
 
Un sistema de adquisiciones más eficiente también puede ayudar a los gobiernos a ahorrar y a asegurarse de que se adquieren los bienes adecuados al mejor precio, así como a atraer a los mejores proveedores. En última instancia, se les ayuda a adquirir una mayor cantidad de los bienes de los que dependen las personas más desfavorecidas del mundo.

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Información sobre el autor

​José Moscoso es Líder de Servicios de Asesoría en el Grupo de Adquisiciones de UNOPS. Ha trabajado como Especialista Sénior en Adquisiciones para el Banco Mundial (1991-2000) y como consultor antes de incorporarse a UNOPS en 2008.


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