Cómo la infraestructura determina el clima del planeta​

​​A menudo se pasa por alto uno de los elementos esenciales de la lucha contra el cambio climáti​co y el calentamiento global: el papel que desempeña la infraestructura.​

Fotografía: Jerry Kurniawan/Banco Mundial​​​​​


Por Rob Jones | 10 de octubre de ​2016​​​​​​​​​​


La infraestructura: uno de los principales factores del cambio climático

El cambio climático es una realidad y ya podemos observar las consecuencias de un planeta con temperaturas más elevadas. Las decisiones que tomemos en los próximos años determinarán la magnitud de las consecuencias que tendrá que afrontar la siguiente generación. ​​

Un hecho poco conocido es que entre los principales 15 ​sectores en los que la sociedad produce gases de efecto invernadero, los sistemas de infraestructura desempeñan un papel directo en casi todos ellos. Solo el dinero, que está presente en todos los sectores, influye en mayor medida.

Entre los principales seis sectores de la lista, los sistemas de infraestructura ejercen la mayor influencia en tres de ellos: las centrales eléctricas, los edificios residenciales y los edificios comerciales. La suma de estos tres sectores representa más de un tercio de las emisiones globales (36,5%).


En relación con el resto de sectores, los sistemas de infraestructura contribuyen a la generación de niveles significativos de emisiones de gases de efecto invernadero que están cambiando el clima del planeta.

De hecho, los sistemas de infraestructura por sí solos tienen una influencia directa sobre más del 90% de todas las emisiones de gases de efecto invernadero provocadas por la actividad humana. Esto explica la importancia de los sistemas de infraestructura cuando se buscan formas de luchar contra el cambio climático. ​​​​

Un marco de infraestructura con base empírica

La inversión en infraestructura es un compromiso a largo plazo que es muy complicado y costoso de revertir, por no decir imposible. Como resultado, las decisiones de inversión en infraestructura tienen importantes repercusiones para la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero, tanto en la actualidad como a largo plazo.

En las economías emergentes, las grandes inversiones en infraestructura pueden determinar los patrones de desarrollo de las próximas décadas y, por lo tanto, las emisiones de gases de efecto invernadero relacionadas. Por ejemplo, el uso de una perspectiva integrada para la planificación urbana, regional y de transporte en las economías emergentes puede reducir la expansión urbana y disminuir la demanda de medios de transporte que emitan gases de efecto invernadero, así como la dependencia de ellos. Responder al problema de la creciente cantidad de vehículos simplemente con la construcción de más autopistas conducirá a un país a un futuro con elevados niveles de emisiones de gases de efecto invernadero a largo plazo.

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«El mundo está cambiando, ¿y usted?»​​​​

COP21​​​

Una de las razones por las que nos estamos enfrentando a un desafío tan grande en la actualidad con respecto al cambio climático es precisamente esta falta de planificación de infraestructura a largo plazo desarrollada a partir de un pensamiento sistémico en el pasado. Durante muchas décadas, los países y las ciudades han intentado resolver cada problema relacionado con la infraestructura de manera individual, sin detenerse a pensar en su impacto ni en los efectos que todos los ​problemas generan entre sí. En resumen, tratamos permanentemente de arreglar las consecuencias negativas fruto de las soluciones inadecuadas que se tomaron en el pasado.

Continuar utilizando los mismos modelos y planteamientos que han provocado la situación actual y aun así esperar resultados diferentes supondrá seguramente una nueva decepción.

La infraestructura se encuentra y funciona dentro de un conjunto de sistemas altamente interdependientes. Por ejemplo, las centrales termoeléctricas requieren el uso de agua para la refrigeración, mientras que los sistemas de abastecimiento de agua requieren electricidad para hacer funcionar las bombas que presurizan el sistema. Para poder dar respuesta a esta interdependencia, es necesario modelarla y comprenderla en su totalidad1. Al adaptar esto a los diseños e inversiones en tecnología no contaminante, podemos reducir de forma eficaz las emisiones globales de gases de efecto invernadero de los sistemas de infraestructura.

Quizás lo más importante a la hora de considerar inversiones en materia de infraestructura sea recordar que las decisiones que se tomen en la actualidad tendrán un impacto directo en las generaciones del mañana. 



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«Este es un momento crítico para la historia de la humanidad. Nos enfrentamos a oportunidades y desafíos nunca antes vistos. Somos la primera generación con el potencial de acabar con la pobreza extrema y la última capaz de evitar la amenaza del cambio climático descontrolado».

Ban Ki-m​oon, Secretario General de las Naciones Unidas
18 de septiembre de 2016


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Información sobre el autor

Rob Jones es Responsable de la ejecución de programas de UNOPS en el Estado de Palestina. Durante los últimos 30 años, ha trabajado por todo el mundo en el sector público de la construcción tras conflictos y desastres y el de la construcción comercial, así como en los ámbitos de la infraestructura y la seguridad.


1 UNOPS, junto con el Consorcio de investigación de transiciones de infraestructura de la Universidad de Oxford, está desarrollando la primera herramienta que permitirá modelar y concebir la infraestructura como un conjunto de sistemas interdependientes. Esto permitirá la planificación y la entrega de infraestructura de manera eficaz mediante el Marco de desarrollo de infraestructura con base empírica (EBIDF​ por sus siglas en inglés).​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​