UNOPS

21/09/2016

Una vida sin armas ni enfrentamientos

Moussa Keita, sastre profesional con un próspero negocio en Côte d’Ivoire, no siempre fue el empresario que es hoy en día. Como muchos otros que también han vivido la guerra, Moussa ha cambiado las armas por una nueva vida.

Côte d'Ivoire presume de impresionantes costas, bosques tropicales y sabanas subtropicales. El país, principal exportador mundial de granos de cacao y anacardos, cuenta con un extenso sector petrolífero y manufacturero y es una de las mayores economías de la Unión Económica y Monetaria de África Occidental.

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Más de 3.000
beneficiarios han obtenido sus permisos de conducción gracias a los cursos de formación​​

​​​​​​​​​1.411
​beneficiarios han participado en cursos sobre agricultura

Más de 3.800
beneficiarios han recibido orientación profesional, lo que incluye evaluación de competencias técnicas

1.721​​
beneficiarios han empezado a trabajar en profesiones relacionadas con la artesanía y el comercio artesanal​​​​​

120
​​beneficiarios han recibido capacitación en materia de construcción y albañilería​
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​Tras obtener la independencia de Francia, el país experimentó un desarrollo político y económico que se prolongó durante varios años, aunque las tensiones étnicas ya habían empeza​do a surgir en la década de 1970.

La recesión que se produjo a finales de la década de 1990 y la tensión en aumento entre los distintos partidos políticos y grupos étnicos supusieron un estancamiento en el período de paz y prosperidad en este país de África Occidental. En 2002, Côte d'Ivoire se encontró en medio de una violenta guerra civil que duraría cinco años. ​ 

Los conflictos armados internos resurgieron tras unas elecciones locales en 2010 y se prolongaron durante los siguientes seis meses. Estos conflictos se cobraron muchas vidas y sumieron a miles de hombres, mujeres y niños en una situación llena de violencia. Cuando cesaron los enfrentamientos, los excombatientes tuvieron que enfrentarse a los desafíos que conlleva adaptarse a una vida civil normal; hoy en día todavía siguen intentado superarlos. Debido a los enfrentamientos, muchos de estos excombatientes sufrieron trastornos por estrés postraumático, que si no se tratan pueden persistir durante años y empeorar la calidad de vida de quienes los padecen.

El 8 de agosto de 2012 se creó la Autoridad de Desarme, Desmovilización y Reintegración (ADDR) en Côte d'Ivoire; desde entonces, 69.000 ​excombatientes han conseguido reintegrarse en la sociedad. En enero de 2015, las Naciones Unidas en Côte d'Ivoire contrataron a UNOPS a fin de aumentar la capacidad de la ADDR para ofrecer formación profesional.

Para ello, UNOPS seleccionó a instituciones nacionales y empresas privadas a través de procesos competitivos y estas, a su vez, proporcionaron una serie de certificados de competencias técnicas adscritos a cinco ámbitos profesionales diferentes. Estos certificados están reconocidos por el Gobierno de Côte d'Ivoire. Este programa ha ofrecido 19.275 plazas de formación profesional para excombatientes desmovilizados por la ADDR con el objetivo de brindarles una oportunidad para ganarse la vida y facilitar su reinserción en la sociedad.

El 30 de junio de 2015, el Centro de coordinación, seguimiento y reinserción (CCSR) tomó el relevo de la ADDR y desde entonces, en colaboración con UNOPS, no ha cesado de formar a los beneficiarios que habían sido desmovilizados por la ADDR.

Hasta la fecha, los excombatientes han accedido a 13.435 de las 19.275 plazas en los cursos de formación profesional disponibles. Los participantes eligieron entre cinco programas de reinserción: cultivo de hortalizas, cuidado del ganado, construcción, transporte, y gestión de pequeñas empresas y formación relacionada con más de 30 profesiones diferentes. Las plazas restantes se emplean para ofrecer cursos de conducción y formación sobre construcción.

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«Antes tenía tres máquinas de coser en mi taller. Ahora dispongo de doce que me ayudan a ser más rentable y eficaz para cubrir las necesidades de mis clientes», explicó Moussa Keita.

En su papel de capacitador y empleador de otros beneficiarios, añade: «Cuando vienen a mi taller y ven que el propietario es un excombatiente, se sienten con más fuerzas para trabajar duro. Piensan: "Puedo llegar a ser como él. Yo también puedo ser capacitador"».

Hasta ahora, más de 8.000 excombatientes, entre los que se incluyen 752 mujeres, se han beneficiado de la formación profesional implementada por UNOPS. Por medio de 21 obras de construcción surgidas a raíz de estos cursos de formación profesional, se han construido o rehabilitado escuelas, comisarías y clínicas.

 

La combinación de la reinserción con la formación profesional y la preparación para la vida cotidiana ayuda a tratar el trauma provocado por los conflictos y facilita la inclusión social de los excombatientes. El Gobierno de Côte d'Ivoire calcula que la cifra de combatientes del país desmovilizados tras la guerra asciende a 69.000 hombres y mujeres.

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Las situaciones violentas vividas por los excombatientes acentúan su irascibilidad y por ello corren el riesgo de volver a tomar las armas. Con el fin de mitigar esta amenaza, se llevan a cabo actividades periódicas de seguimiento para fomentar una reintegración positiva y sostenible.

Además, a fin de asegurar el éxito de la reintegración de los excombatientes en la vida comunitaria, un equipo formado por especialistas de UNOPS y del CCSR se encarga de supervisar y evaluar los avanc​es. Este equipo utiliza una aplicación móvil desarrollada por UNOPS para guardar información y llevar un registro del progreso de los excombatientes.

El proyecto de reintegración está ampliamente reconocido por expertos en desarme, desmovilización y reintegración en el panorama internacional. Actualmente, el CCSR y el Gobierno de Côte d'Ivoire están ampliando el proyecto para incluir la reintegración de niños sin hogar.​

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Fotografía​: UNOPS


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