UNOPS

02/06/2016

Las agentes de policía de Afganistán defienden sus derechos

No se contrata a una agente de policía para fregar platos. Sin embargo, ha llevado mucho esfuerzo cambiar esta percepción en Afganistán, donde UNOPS ha apoyado un proyecto para motivar a la policía y desarrollar su capacidad para proteger a la población.

Uno de los objetivos del proyecto, financiado por los Países Bajos, consistía en crear consejos de mujeres policía en las provincias de Balkh y Bamiyán para defender los derechos y necesidades de las oficiales del cuerpo.​

Las agentes de policía afganas hacen frente a una gran cantidad de problemas que van desde la falta de aseos para mujeres y guarderías infantiles hasta el desconocimiento de sus funciones en el departamento donde trabajan. Sin embargo, estas agentes no carecen de determinación.​

«Como mujer, siento que puedo conseguir algunos cambios sin dejar de servir a la población y mejorar su seguridad», explicó Hakima, miembro del Consejo de mujeres policía de Balkh.​

Los consejos, creados en 2013 con el apoyo de la organización no gubernamental Afghan Women’s Network (red de mujeres afganas), brindan ayuda a las agentes de policía de diferentes maneras, como por ejemplo, fomentando oportunidades de aprendizaje o luchando contra la discriminación en el lugar de trabajo por cuestiones étnicas, religiosas o de género. ​

Los resultados que han conseguido hasta ahora son realmente prometedores.​

En 2014, gracias a la presión que ejerció el Consejo de mujeres policía de Bamiyán, se produjo un caso sin precedentes cuando un agente de policía de rango superior pidió disculpas de manera formal a una oficial por la conducta abusiva que había ejercido sobre ella. ​

En Balkh, las agentes de policía ahora cuentan con uniformes y calzado adecuados para el invierno. Antes, el departamento solo facilitaba uniformes masculinos prediseñados que no resultaban apropiados para ellas por cuestiones culturales. ​​

«Antes de que tuviéramos un consejo que nos representase, la mayoría de las mujeres del cuerpo solíamos comprar la tela para confeccionar los uniformes nosotras mismas», reconoció Fatima, una agente de policía.​

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Fotografía: UNOPS/Elise Beacom 

​Los consejos también han mejorado el estatus de las agentes en sus comunidades. Ahora, los miembros de la población local se dirigen a ellas para informarles sobre asuntos delicados, como los relacionados con la violencia doméstica.​

«Una vez una mujer se encontraba muy mal, pero su familia se negaba a que acudiese al doctor. Al final, la mujer pidió ayuda a su vecina, que me informó del caso», contó la agente Maryam.​

«Esta mujer vivía con la familia de su marido, algo común en Afganistán. Pero a ellos les daba igual que estuviese enferma porque no podía tener hijos», añadió.​

El proyecto para la democratización de la policía de Afganistán, valorado en 4,2 millones USD, se implementó entre 2013 y 2016 a través de una colaboración entre UNOPS, la Misión de Asistencia de las Naciones Unidas en Afganistán, el Ministerio del Interior y ocho organizaciones de la sociedad civil del país.