UNOPS

28/11/2016

Protección de la flora y fauna en Guinea

La caza furtiva, los incendios y la explotación forestal ilegal han amenazado durante mucho tiempo los bosques en Guinea. Ahora, un grupo de hombres y mujeres ayuda a proteger los recursos naturales del país.

La famosa y extensa cubierta forestal de Guinea abarca desde el Parque nacional del Alto Níger en la zona septentrional del país hasta las reservas de la biosfera del macizo de Ziama y del monte Nimba. Cubre el 23% del país y se extiende hasta la región noreste de Sierra Leona.

Las amenazas a la biodiversidad local generadas por el ser humano han provocado la desaparición de grandes extensiones de terreno fértil. La afluencia de refugiados procedentes de países vecinos ha ejercido una presión adicional sobre el medio ambiente y los recursos naturales.

Hace unos años, el Gobierno del país estableció una nueva unidad de guardas forestales de élite para proteger la gran biodiversidad de Guinea. Esta unidad la conforman excombatientes, antiguos militares, conservadores superiores y grupos de jóvenes profesionales. En total, se seleccionó y equipó a 290 guardas forestales y 29 oficiales, que fueron destinados sobre el terreno.

Uno de los objetivos de los hombres y mujeres de esta unidad es disuadir a los cazadores furtivos. Además, ofrecen información a las comunidades locales sobre los beneficios de preservar determinadas especies de árboles o de dejar de cazar animales salvajes.

Sin embargo, no se trata de un trabajo que pueda desempeñar cualquier persona. Los guardas forestales trabajan durante muchas horas en condiciones difíciles y, en ocasiones, pasan días o semanas lejos de sus familias.

Faya Nestor Kondiano trabaja como guarda forestal paramilitar de élite en el bosque de Ziama. Así explica su labor:

«Las patrullas pueden durar hasta ocho horas al día y no seguir​ necesariamente una ruta preestablecida. A veces podemos pasar dos o tres noches fuera mientras patrullamos.

«Siempre vamos a pie y en ocasiones caminamos 15 o 20 kilómetros al día. El bosque es denso y húmedo, y la visibilidad no es buena. No vamos armados pero podemos encontrarnos con hombres que sí lleven armas, como cazadores furtivos con machetes o personas que estén cortando madera para construir refugios para sus familias. Estas son las condiciones en las que trabajamos», añade Faya.

Un desafío constante al que se enfrentan Faya y otros guardas forestales es convencer a las comunidades locales de la importancia de proteger el medio ambiente. Las personas que viven en los márgenes de estos bosques dependen de la leña, de los animales salvajes, del forraje y de la madera para subsistir. Los recursos que encuentran en los bosques les ayudan a generar ingresos.

Apoyar las actividades de protección de los guardas forestales a menudo significa que estas comunidades tienen que cambiar hábitos muy arraigados, buscar nuevos medios de vida e incluso alejarse todavía más de los márgenes de los bosques.

Los guardas forestales desempeñan un papel esencial para que este cambio se produzca.

«Realmente me ha gustado ver el desarrollo de los proyectos de la comunidad, como el cultivo de huertas y la fabricación de jabón por parte de las mujeres. Desempeñamos un papel importante al proporcionar información para que las personas que cuentan con pocos medios comprendan el impacto directo que generan sobre los bosques y el medio ambiente», explica​ Faya.

A pesar de que al principio esta idea se topó con cierta resistencia, poco a poco se fue arraigando en las comunidades. 

Collette Brivogui vive en Ziama y ha aprendido una serie de técnicas nuevas, como la construcción de cocinas que ahorran combustible:​

«La persona encargada de la capacitación nos explicó que el bosque está menguando y que estamos ejerciendo demasiada presión sobre él. Soy consciente de que antes yo utilizaba mucha leña. Las cocinas que ahorran combustible han reducido la cantidad de leña que recolectamos.

«También aprendimos sobre la fabricación de jabón, el cultivo de hortalizas y la gestión de los ingresos.

«Estoy intentando enseñar lo que he aprendido a mi hija y a mi esposo. Estamos pensando en empezar a cultivar una huerta.  

«Hemos vivido aquí toda nuestra vida y la aldea no puede cambiar de lugar, así que nosotros tenemos que cambiar nuestros hábitos».​

Información sobre el proyecto: ​

Como asociado de la Unión Europea encargado de la implementación, UNOPS colaboró con el Ministerio de Medio Ambiente, Agua y Bosques de Guinea, así como con las comunidades y los cazadores a través de asociaciones y organizaciones locales. El objetivo de las actividades era incrementar la sensibilización, proporcionar información y apoyar a los habitantes de las aldeas para que buscasen métodos alternativos para generar ingresos. ​