UNOPS

08/09/2016

Juegos y enseñanzas en un entorno seguro

Más de 22.000 niños de algunos de los barrios más pobres del Perú están adquiriendo conocimientos en modernas instalaciones que son cálidas en invierno, frescas en verano y, lo más importante, seguras.

El distrito de Villa María del Triunfo en el Perú ha sufrido mucha pobreza e inseguridad durante el curso de los años. Sus 460.000 residentes tienen acceso limitado a servicios básicos como el agua, la salud o la educación. Hasta 2015, el barrio de Ticlio Chico, que forma parte de este distrito, no contaba con ninguna escuela y los niños de la localidad no disponían de ningún lugar donde poder aprender.​

La situación empezó a cambiar en 2015 cuando la municipalidad prestó a la comunidad un pequeño recinto que podía utilizarse como escuela. Los padres y los profesores del barrio se unieron para sacar el máximo provecho a los recursos limitados. Trabajaron sin cesar para limpiar el área que rodeaba dicho recinto y lo convirtieron en una pequeña escuela a la que llamaron Mi Mundo de Colores.

 

El pequeño centro de enseñanza mejoró cuando el Ministerio de Educación del Perú añadió dos módulos prefabricados que podían albergar aulas, salas de profesores, salas multiusos y baños. Estos módulos se amueblaron y equiparon.​

 

​​«Nuestra comunidad tiene muchas necesidades, pero queríamos una escuela y una vida mejor para nuestros hijos»​.​

– Ne​stor Cayra​,
p​adre y miembro de la comunidad

Nestor Cayra, padre y miembro de la comunidad, está satisfecho con el progreso: «Los módulos han cambiado el aspecto del barrio; antes era un vertedero y ahora es diferente. Al principio, la comunidad gestionaba la escuela, pero ahora la gestiona el Estado».​

«Nuestra comunidad tiene muchas necesidades, pero queríamos una escuela y una vida mejor para nuestros hijos», añadió.​

 

Mi Mundo de Colores no fue la única escuela en experimentar mejoras. El Ministerio de Educación del Perú renovó 357 escuelas públicas de barrios de bajos ingresos en ocho provincias.

 

La inversión en el proyecto ascendió a más de 35 millones USD, lo que permitió adquirir 357 módulos prefabricados y artículos para equipar las estructuras, tales como pizarras, persianas, inodoros y pequeñas cocinas. Además, se remplazaron más de 327.000 pupitres y sillas dañadas.​

«Estamos muy agradecidos porque gracias a este programa los niños pueden aprender y estudiar en mejores condiciones. Los padres también están muy motivados», comentó Teresa Chávez, Directora y profesora de Mi Mundo de Colores.​

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Fotografías: Miguel Carrillo ​

Información sobre el proyecto:
UNOPS prestó servicios de asesoramiento técnico al Ministerio de Educación del Perú para apoyar el proceso de licitación, la adjudicación de contratos y la distribución de los bienes adquiridos.​​

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