UNOPS

Comunidades resilientes

Con motivo de la conferencia Hábitat III, mostramos cómo las comunidades pueden aunar esfuerzos para llevar a cabo una mejor reconstrucción tras desastres naturales.

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Después del terremoto que sacudió Haití en 2010, la población aunó esfuerzos para llevar a cabo una mejor reconstrucción. En la actualidad, el país necesita con urgencia asistencia humanitaria para las personas afectadas por el huracán Matthew. Apoye el llamamiento de las Naciones Unidas para ayudar a la población de Haití.​

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En enero de 2010, el devastador terremoto que sacudió la capital de Haití se cobró la vida de más de 220.000 personas y provocó el derrumbamiento de cientos de miles de hogares.

Las condiciones de vida en Puerto Príncipe, la capital del país, nunca han sido sencillas.​

Incluso antes del terremoto muchos de sus habitantes carecían de acceso a aseos y a agua ​potable. La inmensa mayoría de personas vivían​ en asentamientos informales y muchas casas estaban localizadas en zonas peligrosas, como laderas empinadas o terrenos inestables desde un punto de vista sísmico.​

La infraestructura de la ciudad se encontraba indefensa ante el terremoto de 7 grados en la escala de Richter.

 

Tras el terremoto, más de 1,5 millones de personas se vieron obligadas a vivir en campamentos y refugios con acceso limitado a alimentos, agua y saneamiento. Fotografía: PNUD 

Como respuesta, el Gobierno de Haití puso en marcha un proyecto para reasentar a los desplazados internos de seis campamentos en 16 barrios rehabilitados.

UNOPS reconstruyó más de 600 viviendas en ocho de los 16 barrios con el apoyo de varias organizaciones de las Naciones Unidas.​

Se trabajó duro para garantizar que las viviendas nuevas y las rehabilitadas pudieran resistir futuros terremotos. Fotografía: UNOPS/Claude-André Nadon​

Las comunidades locales se unieron para ayudar a reconstruir sus barrios. Su labor fue muy importante a la hora de identificar las necesidades comunitarias.

El 95% de las personas contratadas en las obras de reconstrucción eran residentes locales y los ingresos que obtuvieron por este trabajo ayudaron a que sus vidas volvieran a la normalidad. Fotografía: UNOPS/Claude-André Nadon​

El entorno de trabajo no era siempre perfecto. Las condiciones del emplazamiento de las obras y los problemas de seguridad complicaban la entrega y el transporte de materiales. Además, el Gobierno había perdido en el terremoto a una cuarta parte de sus empleados y la población local contaba con limitada formación en técnicas de construcción.

No obstante, los héroes surgieron bajo los escombros.

Loranie Zephyr perdió su casa y sufrió una lesión en un​ pie durante el terremoto. Había heredado de su familia el terreno donde vivía en Fort National, por lo que rehusó dejar todo atrás.

A sus 67 años, fue seleccionada para obtener una nueva vivienda en su terreno, algo con lo que nunca había soñado.

 

Después de que se derrumbara su casa, Loranie Zephyr solo fue capaz de recuperar su máquina de coser. ​Fotografía: UNOPS

Actualmente realiza labores de costura para sus vecinos y tiene espacio suficiente en su nueva casa para recibir a los clientes.

​   ​​«A mi edad, no esperaba tener una nueva casa. Ahora cuento con espacio suficiente para moverme con las muletas sin mucha dificultad».

«A mi edad, no esperaba tener una nueva casa», explicó. «Ahora cuento con espacio suficiente para moverme con las muletas sin mucha dificultad».​

Tras el terremoto, Vladimir Jerome y su familia se vieron obligados a vivir en un refugio en Champ-de-Mars. Sin unos ingresos estables, no pudo seguir acudiendo a la escuela.​


 

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Con 20 años, Vladimir Jerome se unió al equipo de proyectos para poder ganarse la vida.  Fotografía: UNOPS​


 

«Gracias al proyecto me di cuenta de que podía llegar a ser un ingeniero. Con el dinero que he ganado podré comenzar mis estudios a finales de este año», afirmó.

Después de mejorar sus habilidades, ascendió rápidamente de operario a capataz.

«El proyecto no solo me ha ayudado a reconstruir mi hogar, sino que también ha cambiado mi vida y me ha ofrecido la esperanza y la oportunidad para conseguir mis sueños», añadió. «Ya no tenemos que seguir durmiendo bajo las estrellas».

Jacques Sony, vendedor de lotería a pie de carretera, era incapaz de ganar el dinero suficiente para reconstruir un hogar para su familia.

Después de ser seleccionado para recibir una nueva casa, explicó: «Gracias a esta inesperada oportunidad, mis hijos por fin tienen un techo bajo el que vivir. Siento que me he liberado de una pesada carga».​


 

Jacques Sony, de 63 años, perdió su casa y una pierna en el terremoto. Después del desastre, tenía dificultades para conseguir llegar a fin de mes. ​​​Fotografía: UNOPS


Se establecieron comités comunitarios responsables de prestar servicios básicos como agua o electricidad.

La construcción de las viviendas finalizó en mayo de este año. En los ocho barrios se incluyeron sistemas de drenaje, carreteras de acceso y suministro de agua. 

Debido a que muchos barrios sufren la violencia de las bandas, la instalación de cientos de farolas que funcionan con energía solar ha conseguido que los residentes se sientan más seguros.​  ​​​

Ahora, aproximadamente 33.000 familias haitianas tienen un lugar seguro al que llamar hogar.​​​​


​Se formó a los nuevos propietarios para que supieran mantener sus casas de manera adecuada, sin dejar de respetar la cultura local. Fotografía: UNOPS/Claude-André Nadon

​​A finales de este año, los estudiantes se beneficiarán de una nueva escuela en Fort National. ​
Fotografía: UNOPS/Claude-André Nadon​



 
Información sobre el proyecto​

 

El Gobierno de Haití dirigió el proyecto 16 barrios/6 campamentos (16/6) que implementaron de forma conjunta el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), la Organización Internacional del Trabajo (OIT), la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) y UNOPS. El Fondo para la Reconstrucción de Haití, el Gobierno de Canadá, la fundación Woord en Daad y la Petunia Foundation financiaron parcialmente el proyecto. UNOPS diseñó e implementó las obras de viviendas e infraestructuras comunitarias de bajo costo en ocho barrios: Morne Hercule, Morne Lazarre, Nerette, Bois Patate, Morne Ebo, Jean Baptiste, Villa Rosa y Fort National. UNOPS estuvo a cargo de la reparación y reconstrucción de las viviendas para que cumplieran con los estándares de mitigación de riesgos. Además, se encargó de la mejora de la infraestructura comunitaria, como instalaciones de saneamiento y gestión de residuos, caminos transitables y acceso a agua potable y a otros servicios. En total, se construyeron 615 nuevas viviendas y se rehabilitaron otras 2.000.​


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