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Hacer pan y construir carreteras: mujeres emprendedoras en Afganistán

Afganistán es uno de los lugares más desafiantes del mundo en los que nacer siendo mujer, según el Índice de Desigualdad de Género más reciente de las Naciones Unidas.

Desde su nacimiento, las mujeres afganas se enfrentan a un acceso a la educación inferior, servicios de atención sanitaria deficientes y oportunidades económicas y políticas limitadas.

Las mujeres que habitan en zonas rurales se encuentran especialmente desfavorecidas ya que están más aisladas y cuentan con menos posibilidades de acceso a los servicios vitales. En las aldeas, continúan estando poco representadas, sus problemas se ignoran y se las excluye de la participación en el trabajo comunitario.

Estos problemas se complican debido a la falta de una infraestructura física adecuada, que se ha ido deteriorando a lo largo de tres décadas de guerra y conflictos civiles, que han obstaculizado en gran medida los esfuerzos de desarrollo.

Como solución a estos problemas, UNOPS está construyendo y reparando más de mil kilómetros de carreteras y veinte puentes en regiones aisladas del norte de Afganistán, en el marco de un proyecto de 60 millones USD financiado por la Agencia Sueca de Cooperación Internacional para el Desarrollo (ASDI) e implementado con el apoyo del Programa Nacional de Acceso Rural (NRAP), el Ministerio de Obras Públicas, el Ministerio de Desarrollo y Rehabilitación Rural y las autoridades provinciales.

El Proyecto de mejora del acceso a las zonas rurales cuenta con tres fases y pretende empoderar a las mujeres mediante su inclusión en los trabajos de construcción para mejorar el acceso a la alimentación, la educación y los servicios sanitarios en las regiones más remotas del país. Con la construcción de carreteras y el desarrollo de la capacidad local, UNOPS está apoyando a la ASDI en la creación de oportunidades de empleo tanto para hombres como para mujeres para, de esta manera, reducir la pobreza.

El proyecto, de una duración de ocho años, también se ajusta a las políticas nacionales de género y a los objetivos de desarrollo, como la Estrategia Nacional de Desarrollo en Afganistán de 2008.

Ruptura de las barreras

La contratación de mujeres en una zona en la que tradicionalmente no trabajan fuera del hogar no es una tarea sencilla. El mayor desafío de este proyecto ha sido implicar a las comunidades locales y romper las barreras culturales que por tradición han impedido a las mujeres afganas abandonar sus hogares.

Para cumplir este objetivo, se contrató a mujeres como oficiales de relaciones con la comunidad para convencer a los líderes de la comunidad local de que permitieran trabajar a las mujeres. Este enfoque funcionó bien y las mujeres recibieron formación sobre el martillado de piedras para utilizar la gravilla resultante en el mantenimiento de carreteras y el tejido de cestas de alambre para la construcción de muros. Ambas capacitaciones tuvieron tal éxito que las mujeres ampliaron sus actividades y comenzaron a suministrar gravilla para proyectos similares en otras comunidades. Además comenzaron a vender las cestas de alambre a diferentes ONG como protección ante inundaciones.

Las mujeres adquirieron nuevos conocimientos útiles y comenzaron a recibir un ingreso de gran valor para sus familias. El trabajo en grupo también llevó a la creación de un foro social informal en el que las mujeres podían intercambiar ideas sobre maneras de mejorar su vida.

De amas de casa a sustento de la familia

Una vez comenzadas las obras de la carretera, empezaron a surgir otras iniciativas lideradas por mujeres. Por ejemplo, cuando los trabajadores se quejaron de la falta de establecimientos para comprar comida en el lugar de las obras, el proyecto apoyó a un grupo de mujeres locales a abrir una panadería para vender pan a los trabajadores locales y a los pasajeros de los autobuses. El éxito fue tal que cinco grupos de mujeres recibieron formación para iniciar negocios similares.

Otro grupo se encargó de producir prendas de protección para los trabajadores del proyecto encargados de retirar la nieve. La calidad de los productos llevó a otros organismos de las Naciones Unidas a solicitar la compra de ropa de invierno al mismo grupo. Los salarios que estas mujeres llevaban a sus hogares procedentes de estos negocios han aportado una nueva y preciada libertad financiera a muchas de ellas.

Desarrollo de la capacidad local

El proyecto también ha servido para ampliar el ámbito de trabajo de las mujeres en las obras y para encontrar otras maneras de involucrar a las mujeres, especialmente en la toma de decisiones. Se contrató a las mujeres alfabetizadas de la zona como asistentes de inclusión de género para ayudar a movilizar a las mujeres e incrementar su participación en todas las etapas de la implementación de los proyectos y, de esta forma, asegurar de manera eficaz que sus voces fuesen escuchadas.

Cerca de 800 mujeres recibieron formación sobre tejido de cestas y la producción de prendas de protección como sudaderas, calcetines y guantes para su distribución entre los trabajadores encargados de retirar la nieve. Pudieron empezar a producir prendas de invierno y abrieron un mercado para mujeres emprendedoras, además de tejer cestas, producir gravilla y participar en proyectos de panadería. La recaudación de las ventas se repartió entre las mujeres, que pudieron iniciar sus propios micro-negocios.

Allanando el camino

Para promover la igualdad entre los géneros y empoderar a las mujeres con éxito se necesita creatividad, perseverancia y una sólida implicación de las comunidades locales.

Si no se escuchan las voces de las mujeres en los proyectos de desarrollo rural, una parte considerable de la población seguirá quedando excluida. Esto causa un impacto directo en el crecimiento y desarrollo de las economías en su conjunto.

El empoderamiento de las mujeres afganas por medio de las actividades generadoras de ingresos las ayuda a ser individuos independientes y respetados en sus comunidades. Sobre todo, a las mujeres afganas se les proporciona la oportunidad de contribuir en la reconstrucción de su nación como hijas, madres y sustentadoras del hogar.

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