UNOPS

03/06/2015

20 años de UNOPS: Seguimiento de volcanes en la República Democrática del Congo

A lo largo de 2015, repasaremos algunos de nuestros logros pasados. Entre ellos se incluye nuestra misión de supervisión durante cinco años del volcán Nyiragongo, uno de los más activos de África, que contiene el lago de lava más grande del mundo.

 

Terremotos, erupciones volcánicas, lagos tóxicos y conflictos armados: estos tan solo son algunos de los peligros que los seres humanos han tenido que afrontar a lo largo de la historia. Sin embargo, los habitantes de Goma, en la República Democrática del Congo, deben coexistir todos los días con estos peligros.

«Algunas personas han descrito Goma como una de las ciudades más vulnerables del mundo, pero solo han tenido en cuenta el volcán», explicó Dario Tedesco, vulcanólogo italiano que lleva los últimos seis años residiendo en Goma.

Además de los peligros que plantea el volcán vecino, la población de Goma también se ve afectada por el llamado "lago asesino": el lago Kivu. Se calcula que el lago Kivu contiene más de 200 kilómetros cúbicos de dióxido de carbono e incluso pequeñas emisiones de esta sustancia suponen un peligro para la población. Asimismo, concentraciones letales de dióxido de carbono cerca del nivel del suelo han causado numerosas muertes en toda Goma. La población local emplea el término "mazuku" para referirse a estas emisiones invisibles de gas.

 «En mi opinión, hay muchos otros peligros naturales que hacen que esta ciudad sea la más peligrosa del mundo», prosiguió Dario. «Sin embargo, el riesgo para los seres humanos probablemente constituya la parte más peligrosa».

Además de los peligros ambientales de Goma, en los últimos años diversas zonas de la ciudad se han visto envueltas en conflictos civiles, que hicieron que en 2012 la ciudad quedara bajo el poder del Ejército Revolucionario Congolés, también conocido como el Movimiento del 23 de marzo (23M), un grupo rebelde militar que se opuso al gobierno en el poder en la República Democrática del Congo.

«Mi casa recibió el impacto de dos misiles en agosto de 2013 y quedó completamente destruida. Pueden imaginarse por lo que hemos pasado aquí», afirmó Dario.

Dario encabezó uno de los proyectos más singulares en los que UNOPS ha participado hasta la fecha, en cooperación con la Unión Europea y el Gobierno de Suiza: una misión de seguimiento de cinco años de duración del volcán Nyiragongo, uno de los dos volcanes activos de las cercanas montañas de Virunga, en la zona oriental de la República Democrática del Congo.

En el año 2007, se creó una Unidad de gestión de riesgos volcánicos, en colaboración con el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, con el objetivo de apoyar al Observatorio Volcánico de Goma a la hora de llevar a cabo la observación científica de la actividad volcánica y determinar el nivel de riesgo en la zona. El objetivo general del proyecto fue prestar asistencia para la reducción del riesgo de desastres mediante el análisis y la educación sobre los peligros volcánicos que afectan a la zona.

«Es extremadamente importante supervisar el estado de los dos volcanes activos, el Nyiragongo y el Nyamulagira, y alertar a las autoridades y a la población locales en caso de erupción», explicó Katcho Karume, Director General del Observatorio Volcánico de Goma.

«UNOPS ha ayudado a mantener los equipos, a manejar los vehículos sobre el terreno para la recopilación de datos y a mantener generadores las 24 horas del día. También ayudó a motivar y supervisar el trabajo del personal».

El lago Kivu con la ciudad de Goma y el volcán Nyiragongo al fondo. Fotografía: Dario Tedesco

 

Situado a tan solo 18 kilómetros de Goma, el Nyiragongo es uno de los 16 "volcanes de la década" del mundo, un grupo de volcanes que la Asociación Internacional de Vulcanología y Química del Interior de la Tierra considera los más peligrosos del planeta.

La erupción más reciente del volcán Nyiragongo comenzó en 2002, la cual emitió una nube de ceniza de tres kilómetros de alto y entre 15 y 25 millones de metros cúbicos de lava en Goma, causando la muerte de más de 100 personas, destruyendo unas 14.000 viviendas y dejando a 130.000 personas sin hogar [1].

Las erupciones que se han producido durante las dos últimas décadas han generado el lago de lava más grande del mundo en el centro del volcán Nyiragongo. El lago creció 550 metros después de la erupción de 2002 [2]. Este hecho destacó la necesidad de disponer de redes de vigilancia adecuadas para supervisar la actividad volcánica y poder alertar de manera eficaz a las personas que viven cerca del volcán.

Sus corrientes de lava pueden alcanzar velocidades de 100 kilómetros por hora en determinadas pendientes. Fotografía: www.oliviergrunewald.com

 

«El Nyiragongo es muy peligroso por dos razones principales», explicó Dario. «En primer lugar, porque sus corrientes de lava fluyen con extrema rapidez. Solíamos llamarlas corrientes de lava de Fórmula 1. Pueden alcanzar velocidades de hasta 100 kilómetros por hora».

«La segunda razón no se debe al propio Nyiragongo, sino al hecho de que tantas personas vivan cerca del volcán. Pero además la población de Goma está creciendo rápidamente y por lo tanto la zona de peligro crece de manera exponencial.

El Proyecto de gestión de riesgos volcánicos pretendió mejorar y aumentar la preparación del Observatorio Volcánico de Goma mediante el desarrollo de la capacidad, la sensibilización, la educación y la resiliencia. La estrecha cooperación con las autoridades locales llevó a la creación de nuevos planes de contingencia para la ciudad de Goma en caso de producirse una nueva erupción. Dado el número de personas en peligro (más de un millón), la creación y la difusión de estos planes fueron una de las principales prioridades para la ciudad.

Dario y su equipo de científicos internacionales tuvieron que escalar la montaña para poder adentrarse en el cráter del volcán. Fotografía: www.oliviergrunewald.com

Recopilaron emisiones de gases y llevaron a cabo varias mediciones para saber más sobre el volcán. Fotografía: www.oliviergrunewald.com

Dario toma muestras desde el interior del cráter. «Esta es una de las cosas más importantes que debemos hacer», afirmó. «Además de observaciones científicas, debemos llevar a cabo observaciones visuales. El lago de lava necesitaba mediciones porque nadie sabía lo suficiente al respecto». Fotografía: www.oliviergrunewald.com

 

UNOPS también tuvo un papel importante en iniciativas para fomentar la sensibilización sobre los peligros del volcán. Se creó un programa de radio semanal en francés y swahili para informar a los oyentes locales.

Otro proyecto estaba dirigido a niños de escuelas locales, a los que se pidió que propusieran diseños para una campaña con pósteres, así como para folletos y otro material informativo.

Loko Mukuli, habitante de Goma, trabajó estrechamente con el departamento educativo de la ciudad durante la campaña. Cree que involucrar a la población de este modo ayudó muchísimo a la hora de educar no solo a las últimas generaciones, sino también a los numerosos recién llegados.

Declaró: «Cuando se produjo la erupción del volcán en 2002, se calculaba que Goma tenía unos 400.000 habitantes. Hoy en día se calcula que tiene más de un millón. Muchas personas que se han mudado aquí recientemente saben muy poco sobre el volcán y los riesgos que conlleva el hecho de vivir aquí».

La campaña fue dirigida a más de 100.000 estudiantes de escuelas primarias y secundarias de toda Goma y les permitió conocer más a fondo los volcanes, cómo funcionan, así como los beneficios y los riesgos que representan.

UNOPS apoyó una campaña educativa para enseñar a los niños sobre el volcán. Fotografía: UNOPS

Más de 100.000 niños participaron en la campaña. Fotografía: UNOPS

Wissoba Muganza ganó la competición de pósteres. Fotografía: UNOPS

 

La reducción del riesgo de desastres pretende aumentar la resiliencia ante peligros naturales como el volcán Nyiragongo mediante la identificación y la gestión eficaz de riesgos. En la práctica, esto se consigue a través de la creación de una cultura basada en los riesgos, estableciendo procesos de análisis de riesgos y de vulnerabilidad, mejorando la capacidad y la tecnología y facilitando el acceso a la información sobre riesgos.

Esto es exactamente lo que se llevó a cabo en Goma: se garantizó que la información estuviese disponible, que el público estuviese bien informado de los riesgos y que supiese qué hacer cuando ocurriese un desastre. Sin embargo, una de las cosas más importantes es la confianza. El público debe poder confiar en la información que se les ofrece.

«Goma es una ciudad de rumores», concluyó Dario. «Cuando se oye a alguien decir que el volcán va a entrar en erupción o que el lago va a explotar, nosotros estamos ahí para explicar la verdad con claridad».

«Lo más importante es que se confíe en los científicos. Creo que en eso consiste el legado de UNOPS aquí: ha logrado reinstaurar la confianza y dicha confianza se mantiene hoy en día».