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Testimonios: Una incipiente empresaria en Afganistán

«Tras la formación […] aprendimos cómo ir a comprar los materiales nosotras mismas. Me di cuenta de que tenemos la capacidad de hacer lo mismo que los hombres». - Shakila, beneficiaria de actividades de capacitación de UNOPS en Afganistán

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Shakila comenzó a dedicarse a la artesanía cuando tenía catorce años, después de acabar la escuela secundaria. Desde entonces, ha mejorado sus habilidades de costura de diseños intrincados y de tejido de los patrones más difíciles. Hoy Shakila es propietaria de su negocio de artesanía, en el que produce y vende prendas de punto, ropa bordada a mano, mantas, fundas de almohada y alfombras en la provincia de Jawzjan (Afganistán).

Sin embargo, empezar no fue fácil. Como carecía de las habilidades y conocimientos básicos empresariales, Shakila tuvo dificultades para hacer crecer su negocio.

«No sabía cómo gestionar al personal ni cómo comprar materias primas, y perdía mucho tiempo en las cuestiones de contabilidad, calculando cuánto perdía y cuánto ganaba», explica.

Shakila es una de las 48 mujeres afganas formadas a través de un programa de desarrollo de la capacidad para empresarias locales, que forma parte del Proyecto de mejora del acceso a las zonas rurales, de ocho años de duración. Financiado a través de la Agencia Sueca de Cooperación Internacional para el Desarrollo (ASDI), este programa intenta empoderar a las mujeres de las provincias del norte del país mediante la enseñanza de conocimientos empresariales esenciales, con el fin de promover la creación de empleos y la igualdad entre los géneros. Además de los talleres empresariales, el proyecto ha formado a más de 1.500 mujeres en agricultura, cestería, sastrería y otras destrezas similares.

La capacitación en la que participó Shakila, adaptada para las propietarias de negocios y aspirantes a empresarias, trata asuntos como la organización, la producción, la gestión de contratos, la contabilidad y la adquisición de materias primas.

«Antes lo comprábamos todo en la misma tienda. No comparábamos presupuestos para conseguir materiales de buena calidad al mejor precio. No sabíamos cómo ni dónde vender nuestros productos, ni tampoco cómo gestionar la calidad», afirma Shakila.

Además de aprender los conocimientos empresariales básicos, las participantes también debatieron acerca de cuestiones relacionadas con el género y las percepciones comunes sobre el papel del hombre y de la mujer.

«Pensábamos que las mujeres debían trabajar únicamente desde sus casas y que la adquisición de materias primas solo la podían realizar los hombres», reveló Shakila, y añadió: «Tras la formación, entendimos que nosotras podemos hacer lo mismo y aprendimos cómo ir a comprar los materiales nosotras mismas. Me di cuenta de que tenemos la capacidad de hacer lo mismo que los hombres».

Shakila anuncia con orgullo que, desde que terminó el taller, sus beneficios han aumentado un 70%. El personal de su negocio ha crecido de cinco a 60 personas, de las cuales 20 son trabajadoras cualificadas.

«Estos son grandes cambios […] estamos contentas porque [la formación] nos ha ayudado mucho», declara Shakila en nombre de las mujeres que participaron en el taller, y añade: «En el futuro necesitaremos una formación avanzada».

Fotografía: UNOPS/Jackquelyn Topacio