UNOPS

Testimonios: Toda una vida en las carreteras de Afganistán

«Durante mis 25 años como conductor en UNOPS he visto crecer la oficina bajo 14 directores diferentes, he ayudado a contratar a casi 200 conductores y los talibanes me secuestraron y mantuvieron preso durante 45 días. A pesar de llevar años en este trabajo, mi mujer y mis seis hijos siguen comprobando que he llegado bien a mi destino». - Taj Mohammad Wakily, Conductor, Afganistán

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Empecé a trabajar como conductor para UNOPS en 1989 en Peshawar (Pakistán) antes de mudarme a Jalalabad, al este de Afganistán y por último a la capital, Kabul, donde mejor conozco las carreteras. Me despierto a las 4:45 a. m. cada día, paso a buscar mi todoterreno blindado de las Naciones Unidas y me dirijo hacia el lugar del proyecto. Durante el camino, siempre presto atención a mi alrededor. En todo momento estoy pendiente de lo que hay delante, detrás y a ambos lados del vehículo, evito los convoyes militares, ya que son normalmente el objetivo de ataques y, en general, compruebo cualquier cosa que me parezca sospechosa. En noviembre de 2014 hubo once atentados suicidas en Kabul en tres semanas, por lo que la seguridad es un tema importante.

Durante una misión en el norte del país en 1992, mis colegas de UNOPS querían pasar la noche en un lugar que a mí me parecía peligroso. «Este lugar no está bien», les dije tras ver a un grupo de hombres hablando y mirándonos de forma extraña. Quería darme la vuelta y volver, pero mis colegas me convencieron de que estaba siendo demasiado cauto. A las 3 a. m., cuando nos despertamos para empezar nuestra jornada, había seis atracadores esperándonos con pistolas. Querían nuestro dinero y nos amenazaron. Como quería proteger a mis pasajeros, les dije: «Si queréis matarnos, matadme a mí, estoy listo, pero no hagáis daño a los extranjeros». Conseguimos escaparnos y mis colegas se disculparon por no haberme hecho caso.

En otra ocasión, los talibanes me secuestraron junto con otras cinco personas. Tras haberme tratado y alimentado mal durante 45 días, dos de los jefes de los talibanes fueron heridos en un combate. Accedieron a liberarnos si llevábamos a los jefes hasta Pakistán. Aceptamos la oferta.

Hace tan solo unas semanas, estaba en el todoterreno con un colega y presencié la explosión de un bus cerca de la Universidad de Kabul. En seguida nos metimos en una calle lateral para evitar todo el calor provocado por la explosión. Tras ocasiones como estas en las que mi vida ha corrido peligro, mis colegas me ven como una especie de talismán, pero también está relacionado con el hecho de que en todo momento intento mitigar los riesgos. Siempre echo el seguro a las puertas y no permito que mis pasajeros salgan del vehículo si la situación de seguridad me preocupa.

Me gusta mi trabajo como conductor porque disfruto hablando con la gente, compartiendo historias y riendo de camino a nuestro destino. Durante estos 25 años, he visto cómo UNOPS se ha ido involucrando cada vez más en los esfuerzos de reconstrucción de este país y ha trabajado duro con el Gobierno de Afganistán para ayudar a abordar nuestros problemas. Aquí la gente conoce a UNOPS por su nombre.