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Testimonios: El médico que divide su tiempo

«Algunos de los proyecto que apoyo incluyen el desarrollo de programas de salud que eviten que los hombres somalíes participen en la piratería, la rehabilitación de hospitales que han estado fuera de servicio durante 20 años y la adquisición de nuevo equipo médico. Solo hay un problema: estos proyectos son en Somalia y yo trabajo desde Kenya. Es difícil conseguir lo que se quiere cuando el acceso al país está tan limitado». - Renato Correggia, Asesor de Salud, Somalia.

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​Soy un médico italiano y llevo cuatro años trabajando para UNOPS. Trabajo en proyectos de salud en Somalia, pero estoy basado en Nairobi (Kenya). Trabajar en proyectos a distancia es duro, pero la situación de seguridad es tan nefasta que muchas zonas del país son inaccesibles. Cuando visito la capital de Somalilandia, Hargeisa, que es la que menos medidas de seguridad requiere, puedo elegir entre dos hoteles y no necesito escolta para desplazarme por la ciudad. Pero moverse en gran parte del país es más complicado: es necesario utilizar vehículos blindados con soldados. El coche de uno de mis colegas fue el blanco de un atentado. El peligro es real.

Trabajo en diversos proyectos, entre otros, una iniciativa de la Cooperación Italiana para el Desarrollo que lleva a cabo actividades en materia de salud en Eyl, una antigua base de piratería, para fomentar que los piratas opten por prácticas más legítimas. Asimismo, colaboro en la rehabilitación del hospital De Martino en Mogadiscio, donde muchos somalíes dicen haber nacido o haber tenido familiares que trabajaban allí.

Uno de los proyectos más interesantes y desafiantes en los que me he involucrado consistió en trabajar con varios arquitectos durante un año para elaborar un plan maestro para un hospital en Hargeisa. Como médico, no sabía mucho sobre el componente de infraestructura, pero podía aportar la perspectiva sobre el espacio y las instalaciones que serían necesarios para cada departamento. El hospital de Hargeisa es uno de los mejores de Somalilandia, con 150 camas y diversas instalaciones, entre las que se cuentan una sala de rayos X, un laboratorio, una unidad de cuidados intensivos y una amplia unidad de diálisis.

Me gradué como médico en 1981 y me fui a Etiopía en 1985 para trabajar en el programa nacional de control de la lepra durante tres años. Tras darme cuenta de que quería centrarme en el ámbito de la salud pública, fui a Londres y realicé una maestría en salud comunitaria antes de ocupar diferentes puestos en la Organización Mundial de la Salud, en una organización no gubernamental llamada CCM y en la Cooperación Italiana para el Desarrollo.

Mi mujer, que es italiana, vive en Etiopía, por lo que voy y vengo a menudo. Creo que siempre he estado destinado a repartir mi tiempo entre dos países. En mi vida personal, dichos países son Kenya y Etiopía y en mi vida profesional, Kenya y Somalia.