UNOPS

Testimonios: Los frutos del trabajo en el Norte de África

«Cuando visité un proyecto que ayuda a las comunidades a aumentar el valor de la producción de olivas, almendras e higos en Marruecos, una anciana me comentó que el aceite de oliva que producía tenía menos de un 0,8% de acidez. “Mi aceite es aceite de oliva virgen extra, lo mejor que se puede encontrar”, me dijo. La mirada de ilusión y las palabras de orgullo de esta mujer, que era analfabeta, realmente me motivaron». - Nadia Chahdoura, Asistente de Comunicaciones, Túnez

nadia

​«Tras 13 años trabajando en diferentes sedes de las Naciones Unidas en Ginebra, decidí trasladarme a Túnez. Soy nacional de Suiza y Túnez, por lo que tenía sentido volver a estar en contacto con mis raíces mientras trabajaba en un entorno en el que podía establecer una relación más estrecha con los proyectos y con las personas que se benefician de ellos. Llevo casi dos años trabajando para UNOPS en Túnez. Me resulta muy emocionante estar en una oficina sobre el terreno, donde puedo apreciar la importancia de nuestro trabajo y la forma en que nuestras iniciativas cambian la vida de la población local.

Uno de los proyectos que más me impresionó fue el Programa de árboles frutales en Marruecos, implementado por UNOPS con financiación de la Millennium Challenge Corporation y en colaboración con el Gobierno de Marruecos. Este proyecto prestaba apoyo a la producción de frutas de mejor calidad por parte de la población local, lo que generó nuevas oportunidades para los jóvenes de las zonas rurales, ayudó a proteger el medio ambiente y reforzó la participación de las mujeres.

Durante el proyecto, unas 1.800 mujeres participaron en formación sobre el cultivo de frutas y marketing, y se crearon 29 cooperativas de mujeres, un gran logro si se tiene en cuenta la zona conservadora en la que trabajábamos. Muchas de las personas eran analfabetas y vivían en condiciones básicas. Las mujeres y los hombres no se relacionaban debido a las tradiciones culturales, y eran precisamente los hombres quienes se encargaban principalmente de las actividades agrícolas. Para superar estos desafíos, nuestros gestores de proyectos tuvieron que convencer a las personas más influyentes de las comunidades para que permitiesen que las mujeres participasen.

Otro aspecto que me inspiró fue que UNOPS siempre tiene en cuenta la sostenibilidad en los proyectos, desde el comienzo hasta la finalización. El proyecto de olivas, almendras e higos incluyó a toda la familia, es decir, no solo los padres aprendieron mejores técnicas agrícolas, sino también sus esposas, hijas e hijos. Esto significa que cuando los niños crezcan, podrán continuar con el buen trabajo de sus familias.

Además de en Marruecos, nuestra oficina presta apoyo a proyectos en Túnez, Libia, Egipto y Argelia, y como Asistente de Comunicaciones, mi trabajo es sensibilizar sobre nuestros proyectos y actividades. A raíz de la Primavera Árabe, la transición de la región trajo consigo nuevos desafíos y oportunidades. Desde la revolución y el tiempo que viví en Túnez, he notado un verdadero cambio en la capacidad de las personas para expresarse y hablar sobre problemas en los medios de comunicación y otros foros públicos.

Algunos de mis amigos se sorprendieron cuando regresé a Túnez, pero estoy realmente contenta de estar aquí con mis dos hijas y mi familia, poder apreciar las cosas simples como beber jugo de naranja natural en una terraza y disfrutar del sol. Aunque esta forma de vida relajada es un placer, haber vivido en Europa durante tantos años hace que a veces me sienta frustrada debido a ciertas diferencias culturales. Sin embargo, me he prometido a mí misma que no voy a criticarlas, ya que no he venido aquí para cambiar la mentalidad de nadie. Me estoy adaptando poco a poco y volviendo a conectar con mis raíces».