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Testimonios: La cara oculta de la lucha contra el Ébola

«¿Un día típico? Es muy diferente a mi vida en Nueva York. El trabajo es muy desafiante, pero el hecho de saber que estamos contribuyendo a la lucha contra el Ébola hace que todo merezca la pena». - Rui Wang, Oficial de la cadena de suministro, Ghana

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Cuando la gente piensa en los que luchan contra el Ébola en África Occidental, piensa en personal médico y de enfermería y en conductores de ambulancias. Yo formaba parte del otro lado de la respuesta contra el virus del Ébola, pues ayudaba a garantizar que los suministros llegaran a los centros de atención comunitarios y a los centros de tratamiento del Ébola. Pasé tres meses en Accra trabajando como Oficial de la cadena de suministro para la Misión de las Naciones Unidas para la Respuesta de Emergencia al Ébola (UNMEER). Antes de ir a Ghana, trabajé en la oficina de UNOPS en Nueva York como Analista de adquisiciones y de la cadena de suministro en el Clúster para la Paz y la Seguridad. Empecé a trabajar para UNMEER a finales de 2014, unos meses antes de que UNOPS firmara acuerdos con los gobiernos de Guinea, Liberia y Sierra Leona a principios de 2015.

Cuando llegué por primera vez, me sentí abrumada por la magnitud de la operación. La respuesta contra el virus del Ébola tiene muchos elementos de los que no se oye hablar en los medios de comunicación y muchos componentes cambiantes, así como personas procedentes de distintos ámbitos. Tenía colegas de organismos de las Naciones Unidas, profesionales de la salud, militares o expertos en el ámbito de la tecnología y de la información, por citar algunos ejemplos. Descubrir cuál era mi papel en este sistema en constante evolución y ver cómo cambiaban las funciones y las responsabilidades día a día, con un flujo continuo de gente, me planteó un reto muy diferente a lo que esperaba.

Participé en operaciones en las que trabajé en la cadena de suministro de artículos médicos como equipos de protección personal, cloro y guantes estériles. Todos estos artículos son fundamentales para impedir la propagación del Ébola. Garantizar el suministro constante de estos materiales puede ser una tarea muy complicada dado el número de asociados que se encargan de la implementación involucrados en su adquisición y la extensa zona geográfica a la que se deben suministrar. Para asegurarnos de que no se agotaran estos artículos indispensables en los centros médicos, ayudé a identificar y a supervisar la capacidad de producción global, así como las existencias y el tiempo de distribución en Guinea, Liberia y Sierra Leona.

Tras mis dos primeras semanas en Accra, donde tuve que asimilar grandes cantidades de información de manera muy rápida, pude visitar centros de aislamiento y de tratamiento del Ébola en Sierra Leona y Liberia. Esto me ayudó a comprender mejor nuestro trabajo. Fue entonces cuando las cosas empezaron a encajar: pude ver que lo que hacíamos tenía un verdadero impacto. Durante el último mes y medio, me mudé a Liberia para ayudar a reconstruir las cadenas de suministro del sistema de salud, que habían quedado devastadas por la crisis del Ébola.

La parte más gratificante del tiempo que he pasado aquí ha sido ver la estrecha colaboración que existe entre los actores tan numerosos y tan distintos que participan en esta operación. Desde el sector privado hasta organismos de las Naciones Unidas, desde organizaciones no gubernamentales locales hasta la población local, todo el mundo ha aunado esfuerzos para poner fin al Ébola. Esperamos que lo peor haya pasado, pero esta solidaridad deberá mantenerse para poder lograr la recuperación.

En el plano personal, esta experiencia me ha cambiado la vida. Aunque en ocasiones fue muy desafiante, ahora estoy decidida a seguir trabajando en la gestión de la cadena de suministro en el ámbito humanitario y del desarrollo. Quiero seguir empleando mis destrezas profesionales para ayudar a las personas necesitadas.