UNOPS

Testimonios: La mayor recompensa es contribuir a algo verdaderamente útil

«Sin nuestro personal, UNOPS solo es un nombre. Es el personal el que hace que UNOPS exista». - Chakib Belhassan, Director de UNOPS en Sudán (anterior Director de UNOPS en Túnez)

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A lo largo de 2015, celebraremos algunos de nuestros principales logros, hablaremos con algunos de los miembros del personal que más tiempo llevan trabajando en UNOPS y miraremos hacia el futuro para ver cómo UNOPS puede continuar su misión: servir a las personas necesitadas.

 

 

Comencé a trabajar en UNOPS en 1993, antes de que se convirtiese en una organización independiente. Por aquel entonces, vivía en Nueva York y trabajaba con el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo cuando me ofrecieron la posibilidad de trabajar en Somalia. Era una oportunidad emocionante ya que nunca antes había trabajado sobre el terreno en una zona de conflicto, así que acepté.

Trabajaba en un proyecto en la parte norte del país, llamada Somalilandia, donde la situación era mucho más compleja que en el resto de Somalia.

Allí actuamos como organismo de ejecución para el Programa de rehabilitación rural de Somalia. Trabajé en Somalia durante dos años y la experiencia fue muy intensa. Durante los seis primeros meses, si queríamos recorrer simplemente 90 kilómetros, teníamos que pasar 17 puestos de control, que no estaban dirigidos por el Ejército o por gobiernos, sino por diferentes tribus locales. Cada vez que cruzábamos un puesto de control, nos apuntaban con sus Kalashnikov y nos ponían cuchillos en el cuello. Fue una introducción bastante emocionante al trabajo sobre el terreno en una zona de conflicto. Creo que entonces yo era más despreocupado pero estábamos allí para ayudar, así que siempre intentábamos explicar, con la ayuda de nuestro conductor, qué estábamos haciendo.

El ambiente que había entonces hizo que nuestro equipo trabajase unido en condiciones verdaderamente terribles relacionadas con problemas de seguridad, un suministro de comida limitado y una guerra que estaba teniendo lugar a nuestro alrededor. Además, nos esforzábamos cada día para finalizar el trabajo, desde las siete de la mañana hasta las diez u once de la noche. A pesar de todo esto, seguíamos estando extremadamente motivados.

Volví a Somalia en 2001 y desde nuestro proyecto inicial, gracias al que implementamos unos 1.000 subproyectos de mejora de la infraestructura, la educación, la salud y la igualdad social y de ingresos, se habían ejecutado incluso más proyectos y la economía local había mejorado considerablemente. Las autoridades estaban más estructuradas y se podía sentir que partes de la sociedad habían vuelto a la normalidad.

Fue estupendo ver que algunos subproyectos seguían operativos y continuaban mejorando las vidas de las personas de la zona. Un ejemplo es un proyecto de abastecimiento de agua que proporciona suministro a una aldea en la que las mujeres caminaban hasta ocho kilómetros cada día para obtener agua. Conseguimos que el suministro de agua llegase hasta la aldea y al mismo tiempo proporcionamos agua a los pastores de la zona para evitar el conflicto entre ellos y el resto de la población.

Ayudamos a crear un sistema completo que es sostenible y que incluye las operaciones en curso de abastecimiento de agua. Se estableció un comité en la aldea que gestiona todo el proceso y que funciona realmente bien.

La mayor recompensa que se puede conseguir es contribuir a algo verdaderamente útil. Estaría encantado de volver a hacerlo, ¡pero tal vez con menos puestos de control y menos años!

UNOPS ha cambiado en muchos aspectos a lo largo de los años, pero algo importante que ha cambiado es que hemos comenzado a estar mejor posicionados en el ámbito internacional y dentro del sistema de las Naciones Unidas.

Tener visibilidad significa que se nos reconoce por nuestro trabajo y creo que es importante. Implementamos bien los proyectos y contamos con personas buenas que pueden conseguir resultados. Sin nuestro personal, UNOPS solo es un nombre. Es el personal el que hace que UNOPS sea lo que es hoy.

Como solía decir un amigo, que trabajaba para otra organización: «Estoy cansado de redactar informes. Quiero ser como un carpintero que fabrica una silla y se puede sentar en ella».

Me siento un poco así al trabajar en UNOPS. Puedo fabricar esa silla al trabajar con las personas y más adelante puedo ver los resultados. Esa es la verdadera recompensa, ver cómo nuestro trabajo mejora la vida de los demás.