UNOPS

Testimonios: Creación de asociaciones para el desarrollo

«Trabajar en las Naciones Unidas es toda una inspiración. Formo parte de un equipo cuyas contribuciones diarias en los ámbitos humanitario, de desarrollo y de mantenimiento de la paz ayudan a construir un mundo mejor». - Wolfgang Aigner, Asesor de asociaciones europeas

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​«Trabajar en las Naciones Unidas es toda una inspiración. Formo parte de un equipo cuyas contribuciones diarias en los ámbitos humanitario, de desarrollo y de mantenimiento de la paz ayudan a construir un mundo mejor.

En la universidad, tuve la oportunidad de realizar pasantías e investigar en países en desarrollo o transición, como Argelia, Nicaragua y Túnez. Al finalizar los estudios universitarios, ocupé diversos puestos en el Gobierno alemán, por ejemplo, como asesor de política exterior en la Cancillería Federal y en la agencia para el desarrollo del Gobierno (GIZ) en Azerbaiyán, donde pude familiarizarme con los desafíos de la cooperación al desarrollo. Asimismo, he trabajado en el sector privado como consultor de gestiones, proporcionando asesoramiento estratégico a gobiernos, organizaciones internacionales y ONG para proyectos en los Balcanes y Europa del Este.

En UNOPS, trabajo como Asesor de asociaciones europeas para las regiones de Asia, Europa y Oriente Medio. Me ocupo de la comunicación con los asociados sobre el terreno: gobiernos de los países donde trabajamos, donantes y otros asociados encargados de la ejecución con los que colaboramos. Esto supone viajar con frecuencia a regiones fascinantes, entre otras, los Balcanes occidentales, Europa del Este y el Cáucaso meridional. La preparación y seguimiento de estas misiones requieren un análisis sustancial, informes concisos y muchas llamadas de teléfono desde mi despacho en Copenhague. Entre lo más destacado de mi trabajo se encuentran las misiones a Albania, donde me encargué de ayudar a UNOPS a establecerse como un asociado importante para el Gobierno y la comunidad donante. Para construir esa relación desde cero, es necesario superar el mayor obstáculo de todos: ganarse la confianza del homólogo, lo que considero una tarea muy gratificante.

Mi trabajo requiere mucha creatividad, rigor analítico, perseverancia, pensamiento innovador e inteligencia emocional. No se puede diseñar un proyecto de desarrollo sin entender por completo las necesidades de los asociados, y yo disfruto escuchando a las personas y aprendiendo de su visión y desafíos. Mis supervisores me enseñan a mantener una perspectiva general de la complejidad del sistema de las Naciones Unidas y a identificar el nicho adecuado para UNOPS, de forma que podamos contribuir al desarrollo sostenible en los países asociados. También son modelos que dan ejemplo de los valores de las Naciones Unidas.

Tras haber adquirido experiencia tanto en el sector público como en el privado, encuentro muy gratificante que UNOPS combine lo mejor de ambos. Tenemos el mandato de contribuir a los Objetivos de Desarrollo del Milenio mediante nuestros servicios de gestión de proyectos, infraestructura y adquisiciones. Al mismo tiempo, nos esforzamos por lograr la eficacia y calidad del sector privado. Confío en que mi trabajo actual en UNOPS me capacite para una interesante carrera profesional en la organización, el sistema de las Naciones Unidas u otro organismo internacional.

El puesto de JPO es excelente para probar cosas nuevas, exponerse a tareas desafiantes y, lo más importante de todo, para aprender. No se conforme con las tareas menores, trabaje con el terreno y otras organizaciones de las Naciones Unidas y desarrolle grandes ideas. Merece la pena, se lo garantizo. Las redes que ofrece su gobierno patrocinador, así como las de UNOPS, son un excelente comienzo para crear su propia red de compañeros y mentores dentro de las Naciones Unidas. Y, por último, pero no por ello menos importante, ser un JPO resulta muy divertido. Disfrute de esta gratificante etapa».