The United Nations Office for Project Services (UNOPS)

El pequeño Estado insular en desarrollo de San Vicente y las Granadinas, en el mar Caribe, es conocido por sus hermosas playas de arena blanca y sus islas paradisiacas. Pero para sus cerca de 100.000 habitantes, vivir en uno de los lugares más bellos del mundo tiene un precio.

Debido a las condiciones meteorológicas cada vez más impredecibles en la isla, así como a los huracanes de categoría 5 que se produjeron el año pasado, el cambio climático es un problema que los isleños tienen muy presente.

La construcción de infraestructura resistente a condiciones meteorológicas más extremas e irregulares resulta imprescindible para fortalecer la resiliencia de la isla al cambio climático y contribuir a mitigar su efecto sobre los medios de vida.

La tormenta

La tormenta

En la Nochebuena de 2013, una tormenta tropical trajo una intensa lluvia que provocó importantes inundaciones en San Vicente y las Granadinas.

El tiempo cambió tan rápido aquella tarde que no hubo tiempo para alertar adecuadamente a la población sobre las posibles inundaciones. A pesar de que en diciembre no suele haber precipitaciones, esa noche cayeron más de 300 mm de agua en tres horas. Muchas de las personas que vivían en la ribera tuvieron que abandonar sus casas por el aumento del nivel del agua.

Vinceroy describe su aldea (audio en inglés)

«Spring Village es una pequeña aldea ubicada en el norte de la isla de San Vicente, en una zona a la que llamamos Leeward norte. Está rodeada de montes y peñas. Es una comunidad que cuenta con una escuela, una comisaría de policía, un centro comunitario y un parque en el que los niños se divierten y que yo conozco desde hace muchos años».

Para muchos isleños esta noche de celebración se convirtió en una pesadilla. Cailan, una habitante de Spring Village, recuerda su experiencia:

«Era Nochebuena y estaba viendo unos dibujos animados de Navidad, no me acuerdo de cuáles. Oía la lluvia y vi cómo el río inundaba el patio, parecía un gran monstruo. Me asusté mucho. Había corrientes de agua en la parte trasera de nuestra casa»
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Como muchos de los habitantes de esta aldea, la noche de la tormenta Sonia y su familia estaban en casa ocupándose de los preparativos de Nochebuena.

«Nos quedamos sin electricidad a causa de los relámpagos, así que estábamos a oscuras. Solo podían verse las luces de las linternas. Cuando mi esposo alumbró con la linterna la zona tras la ventana de la cocina me dijo a gritos: “¡Sonia, sal de casa ahora mismo! ¡Corre, corre, corre!”».

Nueve personas perdieron la vida en esta tormenta, que provocó daños por valor de más de 100 millones USD, una cantidad equivalente al 15% del producto interior bruto del país. Después de más de cuatro años, muchas comunidades continúan en proceso de reconstrucción.

«La infraestructura resiliente es fundamental para afrontar el cambio climático».

«La infraestructura resiliente es fundamental para afrontar el cambio climático».

- Victor Fortanete, Gestor de proyectos de UNOPS

La reconstrucción del puente

La reconstrucción del puente

La tormenta perjudicó gravemente al puente Cumberland, que conecta la mayoría de las comunidades del norte con la capital de la isla, que se encuentra en el sur. Aunque todavía podía utilizarse, se temía que otro fenómeno meteorológico de magnitud considerable pudiera derribarlo por completo. Sin el puente, los habitantes de estas zonas quedarían privados de los servicios principales que se prestan en la capital, donde, por ejemplo, está el único hospital de la isla. De igual modo, para muchas comunidades norteñas, la única vía de salida es el puente, por lo que es el único punto por el que podría realizarse una evacuación en caso de emergencia.

Al elevado riesgo que supone el cambio climático se suma el hecho de que San Vicente es una isla volcánica en la que las comunidades viven muy cerca del volcán, que entró en erupción por última vez en 1979.

La construcción de un nuevo puente que resistiera fuertes tormentas como las que han asolado al Caribe en los últimos años era necesaria para que los habitantes de las comunidades del norte pudieran entrar y salir de sus aldeas de forma segura para acceder a servicios. Recientemente, UNOPS ha finalizado la reconstrucción del puente Cumberland, que se ha diseñado para soportar huracanes de categoría 5.

«Los desastres naturales ocurren cada vez con mayor frecuencia e intensidad en la isla de San Vicente y en el Caribe en general. Por tanto, construir infraestructuras que resistan tales fenómenos es fundamental para que estas zonas sean resilientes al cambio climático», afirma Victor Fortanete, Gestor de proyectos de UNOPS. 
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Sin embargo, no es un trabajo sencillo. Durante el proyecto, muchos de los materiales y la maquinaria utilizados debieron transportarse por mar ya que el puente está muy apartado y las carreteras son de difícil acceso. En definitiva, la construcción resulta costosa por las malas condiciones del terreno y la vulnerabilidad de las islas a los desastres naturales.

«Debemos encontrar formas de prepararnos mejor ante los huracanes y las crecidas repentinas».

«Debemos encontrar formas de prepararnos mejor ante los huracanes y las crecidas repentinas».

- Sonia, habitante de Spring Village

La protección de las viviendas

La protección de las viviendas

Este proyecto incluye la construcción de un sistema ribereño de defensa para proteger las viviendas situadas en la ribera del río de Spring Village. «La mejor opción es levantar nuestras casas en la llanura próxima al río, pues la otra posibilidad es vivir en la ladera del volcán. No podemos huir del río», aclara Sonia.

Sonia y otros isleños creen que el cambio climático es un gran motivo de preocupación. «Al escuchar noticias sobre cambio climático se espera que este tipo de tormentas sean cada vez más frecuentes. La isla de San Vicente se ha visto afectada por muchos huracanes y crecidas repentinas que nos hacen plantearnos cómo podemos prepararnos mejor».

Las inundaciones de 2013 causaron estragos en casa de Sonia. «Todo estaba lleno de barro, piedras, escombros, basura y cadáveres de animales. Fue una experiencia horrible que no me gustaría volver a vivir y que no deseo a nadie», lamenta.

Vivir al borde del agua: la historia de Sonia

La comunidad

La comunidad

Un aspecto esencial del proyecto de reconstrucción fue contar con trabajadores locales de la comunidad. «Sufrieron los daños de la tormenta tropical de 2013. La comunidad tiene un papel que desempeñar en todas las fases del proyecto», afirma Victor.

  • Donica

    «Estoy muy satisfecha, sobre todo con el puente. Es estupendo y yo he contribuido en parte a su reconstrucción. Tengo algo que decir a mi hijo: “¡Tu madre ha ayudado a construirlo!”. El puente está en boca de todos».

  • Vinceroy

    «Lo que más me gusta de mi trabajo es que es importante para mi comunidad. Me esfuerzo física y mentalmente para ayudar a mi comunidad. Este proyecto no solo me beneficiará a mí o a la siguiente generación, sino también a todo el país y a mi comunidad, tanto ahora como en el futuro. Es un gran avance».

  • Keeve

    «Ahora me siento un poco más seguro porque tenemos un sistema de defensa que nos protege del río. Incluso a pesar de que en 2013 el río provocó deterioros en mi casa, no viviría en ningún otro lugar. Ayudar a mi comunidad me hace feliz y me resulta gratificante».

Asimismo, el proyecto de reconstrucción incluye una fase de desarrollo de la capacidad que busca mejorar la capacidad que tienen las instituciones para conseguir que la infraestructura del país sea más resiliente. «Hemos impartido talleres para ingenieros en el Ministerio de Transporte y también talleres sobre adquisiciones», explica Victor.

Información sobre el proyecto

Información sobre el proyecto

El proyecto, financiado por el Gobierno de México e implementado por UNOPS, consta de cuatro partes:

  • Reconstrucción de un puente principal y de tres puentes secundarios
  • Construcción de un muro de contención del río
  • Reparación de 1,5 kilómetros de carretera
  • Fortalecimiento institucional

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