The United Nations Office for Project Services (UNOPS)

Mejorar la resiliencia climática de los pequeños Estados insulares en desarrollo

La infraestructura es clave para garantizar que los pequeños Estados insulares en desarrollo puedan soportar los efectos del cambio climático. Descubra por qué y cómo lograrlo.

Infraestructura con base empírica

Al plantear el desarrollo de la infraestructura desde un enfoque con base empírica, se utilizan datos objetivos y empíricos de modo que se pueda asegurar que los sistemas nacionales de infraestructura son sostenibles, resilientes e inclusivos.

Los pequeños Estados insulares en desarrollo no necesitan que los convenzan de que el cambio climático es real, ya están sufriendo sus efectos. Muchos de estos países tienen una altitud de tan solo unos metros sobre el nivel del mar, lo que los expone de manera desproporcionada a las amenazas y perturbaciones causadas por el cambio climático. De hecho, algunos ya sienten los efectos adversos de primera mano.

La subida del nivel del mar y las condiciones meteorológicas extremas plantean amenazas graves a estas naciones y su infraestructura se ve expuesta a grandes riesgos. Una infraestructura que es esencial para el desarrollo.

Por ejemplo, en septiembre de 2017, el huracán Irma, de categoría 5, arrasó el Caribe dejando daños a su paso.

La isla de Barbuda se llevó un duro golpe que dejó sin hogar a aproximadamente la mitad de la población tras ocasionar daños al 90% de las construcciones. En San Martín, el huracán dejó inhabitables dos tercios de las viviendas al paralizar el acceso a energía eléctrica, gas o agua potable.

Prepararse para el futuro

En Santa Lucía, una isla caribeña de baja altitud, la infraestructura desempeña un papel fundamental en la sociedad. Gracias a la infraestructura, las familias acceden a servicios básicos como agua, electricidad, educación, gestión de desechos y gestión de situaciones de emergencia.

No obstante, la geografía de esta nación insular la expone a fenómenos meteorológicos extremos como tormentas tropicales y huracanes. Asimismo, los daños ocasionados, sobre todo por inundaciones y deslizamientos de tierra, amenazan la escasa infraestructura que permite acceder a los servicios básicos.

En 2010, el huracán Tomas arrasó de la noche a la mañana con el 43% del producto interno bruto de Santa Lucía. La isla sufrió graves daños: caída del tendido eléctrico, puentes destruidos y vías intransitables, incluida gran parte de la carretera principal de Santa Lucía como resultado de los deslizamientos de tierra.

Las amenazas del cambio climático se están materializando en efectos devastadores a nivel mundial».

Debemos facilitar que los Gobiernos tomen decisiones mejor fundamentadas en materia de inversiones en el diseño y construcción de infraestructura que pueda resistir las amenazas del cambio climático.

UNOPS ayuda a países como Santa Lucía a proteger a sus comunidades y su infraestructura, así como desarrollar la resiliencia necesaria para contrarrestar los efectos del cambio climático.

Con el objetivo de proteger a Santa Lucía ahora y prepararse mejor para los desafíos por venir, el Gobierno está adoptando un enfoque empírico para la planificación de infraestructura a largo plazo. UNOPS se encargó de desarrollar este enfoque en asociación con la Universidad de Oxford.

SANTA LUCÍA: EVALUACIÓN DE LA INFRAESTRUCTURA NACIONAL

El informe presenta las estimaciones de las necesidades futuras de Santa Lucía en materia de infraestructura. Se basa en una extensa labor de recopilación de datos y un análisis intersectorial que tienen en cuenta las amenazas ocasionadas por el cambio climático (en inglés).

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Analicemos como ejemplo las implicaciones en la red de transporte de carga en Santa Lucía.

Santa Lucía depende de su red de transporte de carga a fin de recibir y distribuir bienes básicos en todo el territorio, por ejemplo: trigo, medicamentos, alimentos y combustible para cocinar y generar electricidad. Asimismo, la red de transporte de carga desempeña un papel crucial para los sectores que dependen de las exportaciones, los cuales representan el 25% de los empleos en todo el país.

Los puertos de carga de Vigie y Castries desempeñan un papel vital para la red de transporte de carga, ya que desde allí sale más del 50% del cargamento de Santa Lucía. Sin embargo, las tormentas se multiplican debido al cambio climático, lo que expone ambos puertos a más riesgos de sufrir inundaciones por marejadas ciclónicas y a más amenazas por la subida del nivel del mar.

Por eso es importante invertir en medidas de reducción del riesgo para los puertos a fin de asegurar la resiliencia del país frente a los desastres. Un plan de adaptación centrado en la infraestructura que tenga en cuenta la subida del nivel del mar y las marejadas ciclónicas podría evitar que se vieran afectadas alrededor de 577.000 toneladas de carga, con un valor de 446 millones USD, que entran y salen anualmente de Santa Lucía.

El cargamento es vital para asegurar que las comunidades locales accedan a comida, medicamentos, energía asequible y oportunidades económicas. En otras palabras, el transporte de carga es imprescindible para el desarrollo sostenible a largo plazo».

Este ejemplo es tan solo uno de tantos a nivel nacional e internacional de la importancia de la infraestructura interconectada y su impacto en el desarrollo sostenible.

Los Gobiernos pueden entender mejor el rendimiento de sus sistemas de infraestructura gracias a los últimos modelos desarrollados en la materia que integran la información disponible sobre posibles amenazas. Asimismo, se puede ayudar a los Gobiernos a conservar su infraestructura para el futuro al ayudarlos a adoptar decisiones mejor fundamentadas en materia de inversión en infraestructura.


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