The United Nations Office for Project Services (UNOPS)

Visita a una maternidad en Kenya

La tercera y última parte de nuestra serie está dedicada a la maternidad del único hospital de referencia de Turkana, llena de bebés recién nacidos, sus madres y las personas que los atienden.

El hospital de referencia del condado, que se encuentra en Lodwar, cuenta con un equipamiento completo para proporcionar atención materna, practicar cesáreas y tratar nacimientos prematuros y otras complicaciones relacionadas con el parto. Se trata del único hospital de referencia que hay en el condado de Turkana.

  • En una serie que consta de tres partes, exploramos la realidad del embarazo y el parto en uno de los condados más pobres de Kenya.

Kandi, la enfermera encargada de la maternidad, afirma que los esfuerzos de concienciación han logrado una mayor aceptación en la comunidad, pues más mujeres acuden a Lodwar en busca de ayuda.

«Nos alegra mucho ver a más mujeres y jóvenes por aquí. Queremos que vengan. El único problema es el espacio», nos cuenta.

De los aproximadamente 90 partos al mes que se atendieron a finales de 2016, el hospital ha pasado a atender más de 300.

En la imagen, pueden verse la sala de recuperación posparto y la sala para practicar la técnica de la “madre canguro”, un espacio en el que las madres pueden cuidar de sus bebés prematuros o con un peso por debajo de lo normal para ayudar a estabilizarlos. El quirófano, una instalación común del hospital, se utiliza para una amplia variedad de intervenciones quirúrgicas.

El doctor Gilchrist Lokoel, cirujano y director general del hospital, nos explica por qué esta situación resultaba inadecuada: «Este es el único quirófano que teníamos hasta ahora, por lo que las madres tenían que dar a luz en el mismo lugar en el que se practican lo que llamamos “intervenciones quirúrgicas sucias”, como las de herida de bala. Esto no es bueno para la ansiedad o la psicología de las mujeres. Las hace sentir como si una vez que hubieran entrado ya no fueran a volver a salir».

Algunas mujeres recorren más de 500 kilómetros para acudir a estas instalaciones, una travesía que el doctor Gilchrist describe como «un infierno».

Hay unas pocas ambulancias disponibles en el condado, pero los trayectos son largos y muy desagradables.

«La mujer que está de parto puede ir dándose golpes en la parte trasera del vehículo durante diez horas antes de llegar aquí», explica.

En una de las camas de la sala, se encuentra una mujer joven que conocimos tres días antes en el centro de salud, más pequeño, de Kangatosa. En su día, la madre de Anita la trajo con lo que parecían dolores del parto. Los voluntarios sanitarios de la comunidad de Anita estuvieron ahí para ayudarla mientras el trabajador sanitario la examinaba.

Anita tuvo que venir al centro de Lodwar porque su parto se había complicado y el personal del centro más pequeño no podía tratarla. Los sanitarios de Kangatosa temían que Anita pudiera requerir una cesárea, por lo que llamaron a la única ambulancia de la zona para que la llevara al hospital de Lodwar. La distancia por tierra era de aproximadamente 45 kilómetros. Pasó cuatro horas en la ambulancia, recorriendo la carretera llena de baches que une ambos lugares.

«Me dolía mucho. Quería bajar y volver a tumbarme», cuenta.

Kandi aclara: «Se encuentra bien. La estábamos preparando para el quirófano, pero después dio a luz de forma natural por la noche».

Anita tuvo una niña, a la que los ancianos de la aldea pondrán nombre durante una ceremonia tradicional. Algunas mujeres de su aldea iban de camino a Lodwar, andando, para traerla de vuelta.

Entretanto, la enfermera Kandi se encarga de enseñar a la madre primeriza la forma más segura de alimentar a su bebé y cuidarlo.

«No podemos determinar qué edad tiene [Anita] y ella tampoco lo sabe, pero la estamos ayudando a aprender a cuidar de su bebé antes de que se vaya», explica Kandi.

Anita abandona el hospital con un pack madre-bebé, que entre otros artículos incluye vaselina y una manta para bebés.

Los directores del hospital consideran que una forma de ayudar a las mujeres de la comunidad es esforzarse en conseguir que los hombres se involucren más en la atención sanitaria.

«Salimos y hablamos con la gente y, como hombres de Turkana, hablamos con otros hombres», explica el doctor Gilchrist.

«También utilizamos pequeños incentivos. En el pack madre-bebé, incluimos algo para los padres. Les damos una shuka masái [prenda de tela]. Con el calor que hace en Turkana, les encanta. Se envuelven en ella y se ponen en marcha».

El doctor Gilchrist y sus colegas afirman que ya pueden verse los frutos de sus esfuerzos, aunque poco a poco.

«Cada vez más hombres acceden a que los partos tengan lugar en el hospital y, a veces, los vemos aquí junto a la cama de la mujer».


Mejora de la asistencia sanitaria: reducción de la mortalidad materna en Kenya

En una serie que consta de tres partes, exploramos la realidad del embarazo y el parto en uno de los condados más pobres de Kenya.

Tiempo de lectura: 2 min

Información sobre el proyecto:

Kenya tiene una de las tasas de mortalidad materna más elevadas del mundo. Según información del Banco Mundial, por cada 100.000 nacidos vivos, aproximadamente 510 mujeres pierden la vida durante el embarazo o el parto. Para ayudar a resolver el problema, UNOPS presta apoyo al Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia con el objetivo de reducir la mortalidad materna y fortalecer los servicios sanitarios en cinco de los condados más afectados de Kenya. Turkana es uno de ellos.

Como parte de este proyecto de 12 millones de dólares, financiado por el Departamento de Desarrollo Internacional del Gobierno del Reino Unido (DFID), se rehabilitaron 57 centros de salud para incorporar en ellos una amplia gama de tecnologías ecológicas y soluciones basadas en la energía solar, diseñadas para minimizar el uso de electricidad y proporcionar acceso al suministro de agua. Se impartió una formación de casi 500 días a voluntarios de la comunidad y a trabajadores sanitarios con la que se capacitó a más de 14.000 personas.

El proyecto se finalizó en junio de 2018 y las instalaciones se entregaron durante 2017 y 2018. Se estima que actualmente 1,6 millones de personas se benefician de ellas (según la población de la zona de actividad) en los cinco condados: Garissa, Homabay, Kakamega, Nairobi y Turkana.

UNOPS en Turkana

En Lodwar, el equipo del proyecto renovó la maternidad del hospital del condado, se modernizaron las habitaciones y se amplió el espacio para las mujeres y el personal que emplean las instalaciones. Se ha construido un nuevo quirófano exclusivo para intervenciones quirúrgicas relativas a la salud materna e infantil.

En Kangatosa, se ha establecido una maternidad equipada con tecnologías ecológicas, financiada por el Fondo Internacional para el Clima a través del DFID, incluido el montaje de paneles solares y lámparas energéticamente eficientes que permiten que esta instalación sin conexión a la red funcione íntegramente con energía solar.


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