The United Nations Office for Project Services (UNOPS)

Entre montones de desperdicios y charcos de agua estancada, las moscas encontraron un hogar, los mosquitos establecieron sus criaderos y las ratas escarbaban en la basura. Sin embargo, para las personas que vivían cerca, la situación era desagradable.

Durante cuatro meses al año se registran intensas precipitaciones en Ilala Bungoni, situado a las afueras de Dar es Salam, la ciudad más poblada de Tanzanía. Sin embargo, al no haber desagües, el agua de lluvia se acumulaba en zonas bajas y se mezclaba con las aguas residuales sin tratar provenientes de las casas cercanas, como resultado de un sistema de alcantarillado inadecuado. Para empeorar la situación, la utilización durante varias décadas de vertederos improvisados había dado lugar a una montaña de basura en la zona sucia y pantanosa.

Era demasiado peligroso para los niños. No podíamos dejarlos jugar libremente porque se producían muchos accidentes. El olor era para desmayarse. Era de lo más desagradable con toda la basura mezclada con los residuos de los retretes. Una vez, encontraron a un niño jugando con el cadáver de un perro cerca de aquí».

Alima Mallole - vecina de Ilala Bungoni

Negocios afectados

Negocios afectados

Con solo una ligera llovizna, la zona se inundaba y los desechos y las aguas residuales de los vertederos llegaban hasta las viviendas y los locales comerciales. John Bosco Changa, un mecánico local que posee su propio taller en la zona, vive y trabaja enfrentándose a estos problemas desde hace más de 16 años.

«Si llovía durante más de una hora o dos, el agua entraba en mi taller. Y tampoco era agua limpia, traía aquí toda la basura maloliente», señala.

Continúa: «Si el nivel aumentaba, incluso empezaba a entrar en los motores y teníamos que apresurarnos a levantar los automóviles. El olor era tan terrible que, por supuesto, ningún cliente quería traer aquí su vehículo para arreglarlo. Era difícil ganar dinero y pagar a mis empleados».

Intentos de mejorar el desplazamiento

Intentos de mejorar el desplazamiento

El creciente vertedero también dificultó que los residentes pudieran desplazarse por la zona, ya que debían desviarse mucho para llegar a sus destinos y perdían un tiempo valioso en el camino.

Jinila Kajole, líder del municipio y vecina de John, cuenta: «Si tenía que ir desde mi casa a mi pequeña tienda, tenía que caminar rodeando esta basura. Aunque vivo a unos dos kilómetros de distancia, tardaba más de 45 minutos, cuando no debería llevarme más de 15 o 20».

A los habitantes se les ocurrió una solución provisional que lejos estaba de ser ideal.

«Los vecinos recogieron algunos palos, tablas y cosas así y construyeron una especie de puente sobre el vertedero. A veces, se derrumbaba y la gente se caía en la basura», explica John.

Estos puentes improvisados se volvieron habituales a pesar de los riesgos evidentes. Eran la única forma que tenía la comunidad de hacer que sus desplazamientos a pie fueran un poco más cortos.

Por supuesto que no me gustaba que mis nietos caminaran sobre esos palos atados con cuerdas, pero tenían que llevar sus libros a la escuela todos los días, así que, ¿qué otra cosa podían hacer?»

María - vecina de Ilala Bungoni

Perjuicios para la salud

Perjuicios para la salud

Vivir tan cerca de la basura, las aguas residuales y el agua estancada también repercutía gravemente en la salud de la comunidad. En ella, eran comunes las enfermedades transmitidas por el agua, como el cólera, la fiebre tifoidea y la disentería.

«También había muchos más casos de malaria. Solía haber tanta agua sucia que el lugar estaba infestado de moscas y mosquitos», cuenta María, que vive con sus ocho nietos y los padres de estos.

«Tuvimos que tomarnos muchas molestias para proteger la comida, de lo contrario, las moscas se posaban afuera en la basura y luego en nuestros alimentos».

Una cuestión de desagüe

Una cuestión de desagüe

Para ayudar a resolver el problema, ONU Medio Ambiente y UNOPS colaboraron en la limpieza de un kilómetro de basura, cieno y escombros que había en el área. A continuación, se construyó un sistema de desagüe de 400 metros para garantizar que el agua de lluvia y las aguas residuales pudieran fluir sin entrar en las casas y los edificios cercanos.

Se derribaron los puentes improvisados y se construyó un nuevo puente peatonal, que cruza el sistema de desagüe en su punto más ancho. También se levantó un puente peatonal más pequeño corriente abajo. Ambos puentes están equipados con rampas para brindar acceso a todas las personas y la instalación de farolas con energía solar garantiza que el cruce se mantenga bien iluminado por la noche para los peatones.

Video Removing rubbish for a better way of life

El proyecto ha ayudado a mejorar la calidad de vida de personas como John y otras muchas en su comunidad. Ahora, pueden cuidar de sus hogares, familias y negocios sin preocuparse de que la basura y el agua estancada afecten a su salud y a sus medios de vida.

«Desde que nos beneficiamos de estas mejoras, he contratado a dos empleados más para mi taller porque más personas traen sus motos y automóviles para que los repare. Ahora el lugar es agradable, así que estoy pensando en traer a mi esposa e hijos a vivir en una casa más cerca del taller», cuenta John.

María también es optimista: «Mis nietos pueden ir a la escuela [caminando] sobre esos puentes sin poner los pies en las aguas residuales de las casas de otras personas».

Proyectos relacionados

Como parte del mismo proyecto, UNOPS colabora con el Gobierno de Tanzanía para respaldar el fortalecimiento de la resiliencia de las zonas costeras contra los efectos del cambio climático y la subida del nivel del mar. En asociación con ONU Medio Ambiente y gracias a un proyecto financiado por el Fondo de Adaptación, el Fondo para el Medio Ambiente Mundial y el Gobierno de Tanzanía, se han construido más de 2.400 metros de diques en siete localizaciones en la costa del país. Asimismo, se han instalado farolas solares en los diques. Gracias a este proyecto, las comunidades de las zonas bajas y los asentamientos informales pueden seguir realizando actividades de generación de ingresos.


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