The United Nations Office for Project Services (UNOPS)

Iniciativas de desarrollo de infraestructura impulsadas por la comunidad: ¿un modelo de vivienda social?

Cuando se trata de iniciativas de vivienda social, el contexto no es siempre una prioridad, pero debería serlo.

Mejora de viviendas sociales con la participación de la comunidad

Un proyecto implementado por UNOPS en Colombia muestra cómo las iniciativas de vivienda social no solo mejoran las condiciones de vida de las personas, sino que también suponen un cambio social duradero.

La idea tras el concepto de vivienda social es sencilla: alojamiento asequible para comunidades que sobreviven con unos ingresos bajos. Sin embargo, este concepto tiene una reputación contradictoria, pues en algunos casos las iniciativas puestas en marcha han provocado más problemas sociales que los que han solucionado.

En los últimos años han resurgido los debates sobre el potencial de las viviendas sociales, la mayoría de los cuales se centran en cómo los gobiernos pueden proporcionar alojamiento a las poblaciones vulnerables al mismo tiempo que abordan cuestiones sociales.

Tradicionalmente, se utilizaban modelos de viviendas prediseñadas —fabricadas a partir de réplicas de edificios o espacios— como columna vertebral de los proyectos de vivienda social. A pesar de que la producción de estas viviendas resulta más económica, los resultados que se obtienen son limitados puesto que no se abordan las necesidades específicas de las familias y las comunidades.

Estos modelos no contemplan el trasfondo cultural, el entorno o los ingresos de las familias, factores fundamentales que necesitan tenerse en cuenta dentro del contexto social de la comunidad.

Por medio del trabajo directo con familias y comunidades, pretendemos que la infraestructura se convierta en un elemento catalizador del desarrollo social y del crecimiento propio».

El modelo de vivienda social de UNOPS

Tras el devastador terremoto que sacudió Haití en 2010, UNOPS apoyó un proyecto de reconstrucción que benefició a más de 33.000 familias en algunas de las comunidades más desfavorecidas de Puerto Príncipe. Para conseguirlo, adoptamos un enfoque basado en el desarrollo de infraestructura impulsado por la comunidad. Así, los integrantes de las comunidades afectadas intervinieron en el proceso de toma de decisiones.

A pesar de que este enfoque no es nuevo, esta experiencia en Haití estableció los cimientos de un nuevo modelo de vivienda social que hemos perfeccionado desde entonces.

El modelo de vivienda social de UNOPS no consiste en invertir una cantidad considerable de dinero, puesto que este tipo de alojamientos no tienen por qué resultar caros. No obstante, sí que exige que al principio se dedique tiempo en el desarrollo de planes sostenibles que puedan dar frutos a largo plazo.

Por medio del trabajo directo con familias y comunidades, pretendemos que la infraestructura se convierta en un elemento catalizador del desarrollo social y del crecimiento propio.

Hacia una vivienda social sostenible

A pesar de que las necesidades de infraestructura pueden ser las mismas, las necesidades de las personas no lo son. Por eso, en las iniciativas de vivienda social de UNOPS cada vivienda se trata como un proyecto diferente e independiente.

Como parte del enfoque de UNOPS, los gobiernos locales colaboran con las comunidades para identificar a las familias que más precisan de ayuda.

A continuación, UNOPS evalúa cada casa centrándose en varios factores en materia de sostenibilidad. Por ejemplo, las familias deben ser propietarias de sus viviendas y las casas deben cumplir con ciertos estándares de seguridad mínimos y estar situadas en áreas geográficamente estables.

Después, a las familias que cumplen con los requisitos se les asignan fondos para la mejora de sus hogares. Esta cantidad puede utilizarse para renovar diferentes habitaciones, los tejados, los suelos o para añadir una parte adicional.

Posteriormente, un ingeniero de UNOPS y un trabajador social especializado acompañan a cada familia para diseñar planos individuales que reflejen las mejoras de cada propiedad. Las reformas se basan en las necesidades sociales, sanitarias y de vivienda de la familia, en las prioridades sociales en la comunidad y en las mejores opciones desde el punto de vista arquitectónico.


Para desarrollar un modelo de vivienda social que funcione a largo plazo, es necesario fomentar un sentimiento de pertenencia. De esta forma, al potenciar el orgullo que sienten hacia sus hogares y al conseguir que adopten hábitos saludables, se anima a las familias a que inviertan en el futuro».

Cómo hacer frente a los desafíos sociales

Cuando ayudamos a reconstruir comunidades, vemos que cada vez se comprende mejor el potencial de abordar las cuestiones sociales a través de la lente de la infraestructura. Las iniciativas de desarrollo de infraestructura impulsadas por la comunidad no solo ayudan a proporcionar trabajo y capacitación sobre habilidades a las comunidades afectadas, sino que también nos permiten abordar un mayor número de desafíos.

Es el caso de los problemas de salud, por ejemplo. No es posible hablar de la rehabilitación de viviendas sin mencionar a las familias que residen en ellas. Se pueden instalar uno o varios aparatos de purificación de agua, por ejemplo, o reemplazar las estufas abiertas por opciones alternativas para evitar el humo en las habitaciones, pero puede ser una pérdida de tiempo si los residentes desconocen tanto los beneficios de tomarse en serio los problemas de salud como los riesgos de no hacerlo. Hasta cierto punto, son los residentes los que pueden conseguir que estas viviendas sean sitios saludables y seguros en los que vivir.

Las dimensiones culturales son también un factor crítico. Las creencias de las personas desempeñan un papel importante en su manera de vivir. En algunas comunidades, puede que los niños que no tienen acceso a medios para asearse en privado —a una ducha, por ejemplo— opten por evitar ir a la escuela para no tener que enfrentarse a posibles estigmas sociales. La dignidad y la infraestructura son conceptos relacionados entre sí.

Para desarrollar un modelo de vivienda social que funcione a largo plazo, es necesario fomentar un sentimiento de pertenencia. De esta forma, al potenciar el orgullo que sienten hacia sus hogares y al conseguir que adopten hábitos saludables, se anima a las familias a que inviertan en el futuro.

Aunque puede que este modelo no parezca infraestructura tradicional, no reconocer estas conexiones supone perder la oportunidad de lograr un impacto significativo en las vidas de las familias en un aspecto que va más allá de los meros ladrillos.

  • Después de que años de conflicto desplazaran a comunidades enteras en Colombia, UNOPS está aplicando este modelo en el país para reconstruir los hogares de más de 29.000 personas en un área que abarca más de un millón de kilómetros cuadrados.

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