The United Nations Office for Project Services (UNOPS)

En el distrito de Pangani, que se sitúa en el corazón de la región de Tanga —en Tanzanía—, viven más de 54.000 mujeres, hombres y niños que trabajan, estudian y juegan al ritmo del sonido del océano Índico, que se extiende a los pies de los 85 kilómetros que conforman su línea de costa. El agua, con sus mareas cambiantes, desempeña un papel fundamental en esta comunidad, pues sus miembros obtienen sus ingresos de la pesca, la agricultura y otras actividades para las que este medio es imprescindible.

El mercado de los cocos

El mercado de los cocos

Desde hace 18 años, Chesko Nzari, de 43 años, se levanta antes del amanecer para ayudar a descargar las cáscaras de coco que llegan cada día en pequeñas embarcaciones a una zona de la playa que los trabajadores han bautizado como “el mercado de los cocos”.

Chesko acude diariamente junto con otros hombres al encuentro de estos barcos, que unas veces llegan y otras no; nunca saben cuánto dinero van a ganar cada día.

Una vez descargados, los cocos se transportan a una fábrica cercana y se utilizan para producir aceite o cuerdas. Las familias también utilizan las cáscaras de este fruto para encender fuego con el que cocinar.

En un buen día, Chesko y sus colegas pueden cobrar hasta 3.000 chelines tanzanos, es decir, alrededor de 1,30 USD. Otros días, el salario es menor, como el de cerca de 12 millones de tanzanos que ganan menos de 0,60 USD diarios —la población total asciende a más de 55 millones—.

La historia de Chesko

Este es mi trabajo desde hace muchos años. Es lo único que sé hacer porque le dedico todo mi tiempo. El dinero que obtengo lo destino al cuidado de mi familia: mi mujer y mis tres hijos pequeños».

- Chesko Nzari

El camino entre la casa de Chesko y el mercado de los cocos se prolonga a lo largo de 20 kilómetros de terreno abrupto en el que apenas hay carreteras, de modo que Chesko duerme muchas noches cerca de su lugar de trabajo. Por suerte, su hermana vive cerca del mercado de los cocos, así que puede visitarla a menudo para comer con ella y ver a sus sobrinos.


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Mareas cambiantes

Mareas cambiantes

En la región de Tanga, en el noroeste de Tanzanía, se suceden dos temporadas de lluvia: la de lluvias cortas, de octubre a diciembre, y la de lluvias prolongadas, de marzo a mayo. El punto más bajo de Pangani con respecto al nivel del mar es aproximadamente de medio metro, por lo que esta zona es especialmente vulnerable a las subidas de marea y a las inundaciones. Chesko y sus colegas están acostumbrados a este problema.

«Si la marea sube, no podemos trabajar allí. Tenemos que mover las cestas y colocarlas en un lugar seco, pues de lo contrario no podemos llevarlas a la fábrica y cobrar», indica Chesko.

Abrirse paso a través del agua con una carga pesada de cocos a la espalda no es tarea sencilla y a causa de este esfuerzo añadido se reduce el número de cestas que se descargan y, por tanto, el salario.

Precipitaciones mensuales medias en Tanzanía entre 1991 y 2015

Fuente: Grupo Banco Mundial, Portal de Conocimientos sobre el Cambio Climático

Tenemos trabajo durante seis o siete meses, pero el resto del año llegan pocos barcos».

- Chesko Nzari

Cuando el trabajo escasea, Chesko mantiene a su familia con el dinero que ha ganado en esos meses, aunque no suele ser suficiente.

«Nos las arreglamos, pero nos saltamos muchas comidas a la semana».

El aumento del nivel del mar propicia las inundaciones, que son incluso más frecuentes en esta zona, y pone en riesgo los ya de por sí insuficientes medios de vida de personas como Chesko.


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Cómo prevenir las inundaciones

Cómo prevenir las inundaciones

El objetivo del proyecto de construcción de diques es proteger los ecosistemas naturales, la infraestructura y los medios de vida de la comunidad.

También tiene como objetivo contribuir a salvaguardar los medios de vida de personas que se encuentran en las mismas circunstancias que Chesko, de forma que no se vean afectados por la subida del nivel del mar y los fenómenos meteorológicos extremos que dan lugar a las inundaciones.

Cuando se concluya la construcción, el dique de Pangani reemplazará un dique de piedra caliza levantado hace 40 años del que solo quedan restos ya que a lo largo de los años las olas y la erosión causada por el agua salada lo han desgastado de tal manera que ya no puede proteger la tierra frente a la que se sitúa.

Más allá del dique: un lugar para vivir y aprender

En Kigamboni, a unos 380 kilómetros de Pangani, se está construyendo otro dique para proteger a los estudiantes y profesores que acuden al centro universitario ubicado junto a la costa.

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El nuevo dique está diseñado y construido para soportar las inclemencias del tiempo y evitar en la medida de lo posible que el agua del mar alcance el interior.

Debido a las inundaciones provocadas por las mareas, fue habitual interrumpir las obras durante varios días e incluso semanas; estos desafíos que plantea la construcción de los diques ponen de manifiesto la urgente necesidad de mejorarlos en beneficio de la comunidad local. En las obras del dique de Pangani, que finalizarán pronto, han participado trabajadores locales. Además, se ha instalado un sistema de iluminación y se han construido aceras y bancos que aportan un componente social importante a este elemento esencial de infraestructura.

La comunidad local se ocupará de los servicios continuos de mantenimiento de los diques.


Información sobre el proyecto

Información sobre el proyecto

UNOPS colabora con el Gobierno de Tanzanía para respaldar el fortalecimiento de la resiliencia de las zonas costeras contra los efectos del cambio climático y la subida del nivel del mar. En el marco de un proyecto financiado por el Fondo de Adaptación y el Fondo para el Medio Ambiente Mundial, y en asociación con ONU Medio Ambiente, se están construyendo un total de 2.400 metros de diques en siete localizaciones en la costa del país. En 2017 se finalizó uno de estos diques y actualmente continúan las obras en el resto de emplazamientos. Asimismo, se han instalado farolas solares. Gracias a este proyecto, las comunidades de las zonas bajas y los asentamientos informales pueden seguir realizando actividades de generación de ingresos.


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