The United Nations Office for Project Services (UNOPS)

Los voluntarios sanitarios de Camboya hacen frente a la malaria con determinación

En el noreste de Camboya viven muchos grupos étnicos y culturas diferentes. Los bosques de la zona, abundantes en recursos y escasamente poblados, atraen a muchos migrantes de otras partes del país en busca de medios de vida. Sin embargo, dichos bosques constituyen también focos de proliferación de mosquitos, por lo que las personas que viven y trabajan en estas zonas son las que más expuestas están al riesgo de contraer malaria. Se trata de poblaciones a menudo aisladas de los servicios de salud y que viven en lugares de acceso extremadamente difícil, lo que hace que la erradicación de la enfermedad suponga un enorme desafío. En la lucha contra la malaria, resulta fundamental trabajar estrechamente con las comunidades; de ahí que los voluntarios locales reciban capacitación para detectar y tratar casos de malaria in situ.

Fotografía

  • ©UNOPS/Elise Laker

Leung Safei y No Lima

Leung Safei y su esposa No Lima se trasladaron a Stung Treng en 2008 para construir una casa para su familia y establecer una pequeña plantación de nueces de anacardo. Pertenecen al grupo étnico cham y migraron a la zona desde las llanuras centrales del río Mekong, porque no encontraban terrenos disponibles para construir una casa. El pueblo de No Lima y Leung Safei tiene 30 habitantes, solo se puede acceder al mismo en barco o motocicleta y se encuentra a 20 kilómetros del centro de salud más cercano.

Hace casi un año, recibieron capacitación como voluntarios sanitarios para casos de malaria. Entre sus actividades, realizan revisiones, dan tratamiento, derivan pacientes e imparten clases de temas de salud en las comunidades que viven y trabajan en la zona.

«Las personas aquí tienen conocimientos limitados. Hay quien hace ofrendas al espíritu. Creen que contraen malaria debido al espíritu», explica Leung Safei.

Leung Safei viaja dos veces por semana para realizar revisiones de malaria e impartir clases de temas de salud en las comunidades que trabajan en el bosque. Desde su casa, llega a la comunidad de Ka Chork en un corto trayecto en motocicleta. Los miembros de esta comunidad trabajan en una plantación de nueces de anacardo en pleno bosque y la mayoría no habla jemer, el idioma más hablado de Camboya. Leung Safei se comunica con la comunidad por medio de un intérprete. Cuando pregunta quién ha padecido malaria más de una vez, muchos levantan la mano. Pese a la barrera del idioma, gracias a Leung Safei, la comunidad es ahora más consciente del peligro que supone la malaria. Normalmente hay dos voluntarios en cada puesto de atención de la malaria, para garantizar que haya servicio en todo momento. Cuando Leung Safei se encuentra trabajando en su plantación, No Lima se ocupa de realizar pruebas y dar tratamiento.

La gente conoce los síntomas y sabe ahora que puede recibir tratamiento de manera gratuita».

No Lima - Voluntaria sanitaria

Más de 5.000 voluntarios sanitarios han recibido capacitación para realizar revisiones y tratar la malaria en pueblos de difícil acceso en todo Camboya. Dentro de las acciones intensificadas que se están realizando para erradicar la enfermedad, un equipo de 182 voluntarios ha recibido capacitación para trabajar con poblaciones migrantes y personas que se internan en el bosque y que se desplazan en busca de trabajo.

Ken Sreyleak

Ken Sreyleak, 31 años. Lleva nueve años realizando labores como trabajadora ambulante contra la malaria en Okouk, un pequeño pueblo en la frontera con Laos. Para ella, supone motivo de orgullo ayudar a su comunidad y a los migrantes que se desplazan a la zona en busca de trabajo. Se desplaza en motocicleta para realizar pruebas y revisiones con el fin de detectar casos de malaria. El mal estado de las carreteras dificulta su trabajo, pero durante su tiempo como voluntaria ha sido testigo de importantes mejoras.

La malaria está disminuyendo en la zona. Antes, de media 70 personas daban positivo en las pruebas de malaria cada mes. Ahora, son unas 30».

Ken Sreyleak - Voluntaria sanitaria

Al igual que sucede en el resto de la región nororiental de Camboya, en la provincia de Stung Treng los hombres conforman el grupo de personas más expuestas al riesgo de contraer malaria. En 2018, el 74% de los casos de malaria en el noreste de Camboya fueron hombres. Suelen ser los hombres los que van al bosque a trabajar, lo que los expone a la enfermedad en mayor medida.

Pha Neang

En la provincia colindante de Ratanakiri, Pha Neang y su familia viven en la linde del bosque Virachey, una de las zonas boscosas más grandes de Camboya. Pha Neang es profesora de escuela primaria y, cuando realiza labores como trabajadora ambulante contra la malaria, dirige un puesto donde se realizan pruebas de la malaria en un punto de entrada al bosque.

Cuando veo a alguien que vuelve del bosque, le recomiendo que se haga un análisis de sangre. Si se le diagnostica malaria, le damos tratamiento gratis».

Pha Neang - Voluntaria sanitaria

Cuenta que algunas personas no tienen más remedio que pasar la mayor parte del tiempo en el bosque: «Hay quien, debido a la pobreza, pasa solamente cuatro o cinco días al mes en casa». Cuando se presentan personas con casos complicados, Pha Neang las deriva al centro de salud de la zona para que reciban tratamiento.

Todos los trabajadores ambulantes contra la malaria reciben un pequeño incentivo económico por su trabajo. Los voluntarios deben asistir a una reunión al mes para informar de todos los casos que detectan. Cada voluntario tiene como meta individual realizar 30 pruebas al mes a trabajadores del bosque.

Los voluntarios sanitarios de Camboya hacen frente a la malaria con determinación

Yuth Hun

Al otro lado del río Tonlé San en el pueblo de Koh Peak, Yuth Hun, de 32 años, lleva ocho años realizando labores contra la malaria como voluntario.

Al principio tuve que enfrentarme a varios desafíos en mi trabajo, como ganarme la confianza de la gente y lidiar con la falta de conocimientos acerca de la malaria. Con el paso de los años la situación ha cambiado, lo que me motiva aún más».

Yuth Hun - Voluntario sanitario

El mal estado de las carreteras y la falta de disponibilidad de fármacos también dificultan que las personas reciban tratamiento en el pueblo y en el bosque que lo rodea.

En el pueblo de Yuth Hun viven también miembros de la comunidad de Ka Chork y, en 2018, 142 personas dieron positivo en pruebas de malaria. Yuth Hun explica que las personas contraen malaria únicamente en los bosques y que, si reciben tratamiento con rapidez, se evita que la enfermedad se propague a los pueblos y que se produzcan brotes.

La atención sanitaria preventiva cumple una función importante en la erradicación de la malaria, por lo que los voluntarios sanitarios se encargan de distribuir repelentes y mosquiteros para camas y hamacas tratados con insecticida.

Información sobre el proyecto

El programa RAI2E —la Iniciativa regional sobre la resistencia a la artemisinina para la erradicación de la malaria— cuenta con un subsidio regional de 243 millones USD para impulsar la erradicación de la malaria por Plasmodium falciparum en la subregión del Gran Mekong entre 2018 y 2020. El RAI2E contribuye a la ampliación de cobertura de servicios contra la malaria en poblaciones remotas de zonas fronterizas y en otras poblaciones en riesgo. Asimismo, contribuye a la gestión de casos con voluntarios sanitarios y al refuerzo de los sistemas nacionales de vigilancia.

UNOPS es responsable de la gestión de los fondos del proyecto y de la realización de controles de calidad, seguimientos y evaluaciones. El Fondo Mundial de lucha contra el sida, la tuberculosis y la malaria financia el programa.

La implementación del programa de Camboya está a cargo de CARE, Catholic Relief Services, Health Poverty Action, el Centro Nacional de Parasitología, Entomología y Control de la Malaria, el Consorcio de la Malaria, Asociados para el Desarrollo y Population Services International.

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