The United Nations Office for Project Services (UNOPS)

El rol de la infraestructura en la recuperación de la COVID-19, la acción climática y la Agenda 2030

Una nueva guía de las Naciones Unidas pone de relieve cómo los Gobiernos pueden utilizar la planificación a largo plazo de la infraestructura para reducir costos, aumentar la eficiencia y promover la sostenibilidad.

La guía, que ha sido publicada por el Departamento de Asuntos Económicos y Sociales de las Naciones Unidas y el Fondo de las Naciones Unidas para el Desarrollo de la Capitalización con el apoyo de UNOPS, insta a los países a modificar sustancialmente las prácticas gubernamentales de construcción y mantenimiento de la infraestructura. Según esta publicación, se debe reforzar toda la infraestructura (los sistemas de agua y saneamiento, la red eléctrica y la infraestructura de transporte) para reducir la cantidad de residuos y los costos, mejorar la prestación de servicios públicos esenciales y garantizar un futuro sostenible para todas las personas.

La infraestructura conecta a las personas con los servicios, les brinda oportunidades, protege sus vidas y salvaguarda sus medios de vida. De hecho, el estudio que hemos llevado a cabo junto con la Universidad de Oxford demuestra que la infraestructura influye en el 92% de las metas de los Objetivos de Desarrollo Sostenible».

Nick O'Regan - Director de Prácticas de Implementación y Estándares de UNOPS
Gestión de la infraestructura para el desarrollo sostenible: guía para los Gobiernos locales y nacionales (en inglés)

«Por lo tanto, los sistemas de infraestructura sólidos son fundamentales para que los países prosperen y los Gobiernos cumplan sus objetivos de desarrollo a nivel local, nacional e internacional», añadió Nick O’Regan, Director de Prácticas de Implementación y Estándares de UNOPS.

De acuerdo con la publicación, aunque las carreteras, la red eléctrica y los sistemas de agua y saneamiento son cruciales para el desarrollo sostenible, a menudo se desaprovechan las inversiones en infraestructura, ya que los Gobiernos no suelen tener en cuenta en sus presupuestos los recursos (financieros, humanos y materiales) necesarios para gestionar la infraestructura durante toda su vida útil.

Adoptar medidas concretas para mejorar la resiliencia de la infraestructura pública esencial puede reportar grandes beneficios sociales y económicos. Por el contrario, no garantizar su sostenibilidad pone en riesgo a las comunidades locales.

«La gestión eficaz de la infraestructura cobra ahora más importancia que nunca ante las crecientes presiones, como el aumento de la población urbana, las alteraciones relacionadas con el clima y las emergencias sanitarias», declaró Navid Hanif, Director de la Oficina de Financiación para el Desarrollo Sostenible del Departamento de Asuntos Económicos y Sociales de las Naciones Unidas.

La guía, que se elaboró durante la crisis de la COVID-19, tiene por objetivo ampliar los conocimientos prácticos de quienes buscan sentar las bases de un desarrollo más sostenible, inclusivo e igualitario por medio de la mejora de la gestión de la infraestructura. Se inspira en diversas experiencias y es el resultado de consultas exhaustivas con los expertos más destacados en la materia de organismos del sistema de las Naciones Unidas (incluida UNOPS), bancos regionales y multilaterales de desarrollo, asociaciones gubernamentales locales, universidades y grupos de reflexión. El Departamento de Asuntos Económicos y Sociales de las Naciones Unidas y el Fondo de las Naciones Unidas para el Desarrollo de la Capitalización están colaborando con UNOPS en la organización de talleres sobre la gestión de infraestructura, que están basados en la guía y se celebrarán a partir de febrero de 2021.

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