The United Nations Office for Project Services (UNOPS)

Reflexión

De los escombros a la recuperación

Los escombros generados por conflictos y desastres suelen tratarse como residuos, pero deberían utilizarse como un recurso. Explicamos por qué.

Cuando se producen conflictos y desastres, causan daños y destruyen viviendas e infraestructura, lo que provoca el desplazamiento de personas, afecta a las sociedades y destroza vidas.

Se generan millones de toneladas de escombros, que deben retirarse en su totalidad antes de que puedan comenzar las labores de recuperación en las comunidades afectadas.

Tomemos como ejemplo la Franja de Gaza. A fecha de abril de 2026, el conflicto en esa zona ha destruido o dañado más del 80% de la infraestructura civil. En la actualidad hay casi 60 millones de toneladas de escombros que dificultan el acceso de la ayuda humanitaria, las labores de reconstrucción y la recuperación de la comunidad.

¿Cómo se gestiona una cantidad tan enorme de escombros y restos para que puedan comenzar las obras de reconstrucción?

A menudo, los escombros se depositan en vertederos, lo que hace que grandes extensiones de terreno queden inutilizables para actividades económicas durante mucho tiempo. Además, puede acarrear graves riesgos ambientales y para la salud debido a la contaminación y a los materiales peligrosos.

Sin embargo, en lugar de acumular escombros en vertederos cada vez más grandes, el hormigón, el acero, los ladrillos y las piedras podrían reciclarse o reutilizarse para acelerar los esfuerzos de recuperación y reconstrucción.

En la Franja de Gaza, reciclar los escombros no es una opción, sino una necesidad.

No solo no hay terrenos disponibles para el vertido de escombros, sino que las canteras de la zona están prácticamente vacías, y la importación de materiales de construcción es casi imposible.

El uso de escombros para producir material reciclado para las obras de reconstrucción podría resolver estos problemas y reducir la presión sobre las canteras locales y los recursos naturales. Asimismo, ayudaría a proteger el medio ambiente al evitar la extracción de materiales vírgenes.

Las empresas locales que trabajan en el reciclaje de escombros también contribuirían a crear oportunidades de empleo que se necesitan con urgencia. Además, reducir la necesidad de importar o producir nuevos materiales de construcción también ayudaría a reducir los costos de las labores de reconstrucción, lo que permitiría aprovechar mejor los fondos de los donantes.

Entonces, ¿por qué sigue siendo más habitual llevar los escombros a los vertederos que reciclarlos? Porque reciclar y reutilizar los escombros tras un desastre o un conflicto resulta complejo. 

Entre los escombros pueden encontrarse residuos tóxicos, amianto y municiones sin detonar. La caída de escombros y la inestabilidad de los suelos en los edificios altos hacen que su retirada segura suponga todo un desafío.

Después de un conflicto o un desastre, es posible que diferentes partes interesadas —miembros de la comunidad, organizaciones humanitarias, contratistas, organismos gubernamentales y otros— se dediquen a retirar escombros al mismo tiempo por motivos distintos. 

Para rescatar a las personas atrapadas. Para dejar paso a los servicios de emergencia. Para recuperar pertenencias personales. Y para empezar la reconstrucción. 

Los escombros pueden depositarse y trasladarse varias veces, lo que hace que se contaminen y sean difíciles de reciclar.

Adicionalmente, es posible que las personas que poseen una vivienda y las constructoras no confíen en los materiales de los escombros reciclados para la reconstrucción, y que las normas de construcción ni siquiera les permitan utilizarlos. 

Aunque el reciclaje de escombros es habitual en muchos países en circunstancias normales, hacerlo tras un desastre o un conflicto supone un gran desafío.

No obstante, es posible adoptar enfoques circulares y centrados en las personas para la gestión de los escombros y la reconstrucción. Y, si se hace bien, esto puede ayudar a las comunidades a recuperarse más rápidamente, al tiempo que sienta las bases para un futuro más sostenible.

De los escombros a la recuperación: Orientaciones para una gestión circular de los escombros y una reconstrucción centradas en las personas

Nueva publicación con enfoques prácticos para la gestión sostenible de los escombros elaborada por UNOPS, con el apoyo del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), ONU-Hábitat, la Organización Internacional del Trabajo (OIT), Hábitat para la Humanidad, el Fondo Mundial para la Naturaleza, la Universidad RMIT y el Real Instituto Tecnológico KTH, y con contribuciones adicionales del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).

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La tecnología y la información también pueden ayudar a superar algunos de los obstáculos que dificultan el reciclaje de escombros. Por ejemplo, los sistemas de información geográfica pueden ayudar a identificar los límites de las propiedades que han sufrido daños, mientras que las evaluaciones de los daños estructurales, la amenaza de explosivos y otros riesgos pueden ayudar a priorizar las actividades de gestión de escombros para maximizar la seguridad.

Se puede permitir a las personas regresar a sus hogares en los edificios que, tras una evaluación, no presenten daños estructurales o estos sean muy leves y no supongan riesgos. Esto también contribuiría a reducir la cantidad de escombros, ya que se mantendrían intactos los edificios que son seguros para seguir utilizándolos. 

Al mismo tiempo, se puede priorizar la gestión de riesgos relacionados con explosivos en los edificios con un alto riesgo, con el fin de garantizar la seguridad del personal y de las comunidades.

Los sistemas de gestión de la información pueden facilitar la coordinación entre las distintas organizaciones que se dedican a la gestión de escombros, lo que contribuye a garantizar un proceso más fluido y eficiente para el traslado de los escombros a los centros de reciclaje.

Y las regulaciones provisionales y los mecanismos piloto de certificación para los escombros reciclados pueden contribuir a generar confianza en su uso como material de construcción para la reconstrucción.

La integración de estos enfoques, entre otros, puede contribuir a retirar más rápidamente los escombros peligrosos de las comunidades, aumentar el uso de materiales reciclados disponibles a nivel local, crear más puestos de trabajo y facilitar una reconstrucción más rápida y costoeficiente de las viviendas y la infraestructura crítica.


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