The United Nations Office for Project Services (UNOPS)

Más que seguridad

Un nuevo refugio en el Liceo de Kalynivka, en la región ucraniana de Mykolaiv, ofrece al alumnado algo más que protección: les brinda la oportunidad de volver a la vida normal.

Un nuevo refugio en el Liceo de Kalynivka, en la región ucraniana de Mykolaiv, ofrece al alumnado algo más que protección: les brinda la oportunidad de volver a la vida normal.

Hace solo unos meses, cuando Mariia, de 15 años, se despertaba por la mañana lo primero que miraba no era su horario de clases.

«Comprobaba si había alguna alerta de ataque aéreo», explica Mariia.

Si no había ninguna alerta, abría su computadora portátil y esperaba a que apareciera el enlace a su clase en línea. Si sonaba la alarma antiaérea, se suspendían las clases y el alumnado recibía material para estudiar por su cuenta.

Esta ha sido la realidad de cientos de miles de niños y niñas en Ucrania durante la guerra.

Mariia estudia en el Liceo de Kalynivka, en la región de Mykolaiv. Al igual que muchos compañeros y compañeras, ha pasado casi la mitad de su etapa escolar fuera de las aulas, frente a su computadora portátil y su teléfono. 

Primero, la pandemia de COVID-19 provocó que las clases se impartieran en línea. Y justo cuando el alumnado empezaba a volver a las aulas, Rusia inició su invasión a gran escala en Ucrania. En las semanas posteriores, la enseñanza quedó prácticamente paralizada.

Nos quedamos completamente sin contacto con nuestras amistades, docentes y el resto del mundo. Durante dos o tres semanas no hubo clases en absoluto».

Mariia - estudiante del Liceo de Kalynivka

Las escuelas reanudaron gradualmente sus actividades con la enseñanza en línea, pero la educación a distancia en tiempos de guerra resultó ser muy diferente de la educación a distancia en tiempos de pandemia.

En un día normal, Mariia asistía a seis o siete clases en línea. El horario cambiaba constantemente debido a los cortes de electricidad y a las alertas de ataques aéreos.

Para su compañero de clase Kyrylo, la guerra supuso otra dificultad: su familia tuvo que desplazarse a la República Checa. En la República Checa asistió a una escuela local, pero siguió matriculado en su escuela original en Ucrania. 

«Tenía deberes y exámenes tanto de la escuela checa como de la ucraniana. Fue todo un desafío, cuanto menos», señala Kyrylo.

Aunque el aprendizaje en línea tiene sus ventajas —entre ellas, que permite al alumnado estudiar desde cualquier parte del mundo—, también presenta algunos inconvenientes.

Gran cantidad de estudiantes se han acostumbrado a un entorno en el que resulta más fácil evitar la participación activa, recurrir a búsquedas en internet y utilizar herramientas de inteligencia artificial para realizar sus tareas. Tras varios años aprendiendo de esta manera, hay estudiantes a quienes les preocupa que volver a las aulas pueda poner de manifiesto lagunas en sus conocimientos y afectar a su desempeño académico.

Sin embargo, Kyrylo no tiene ninguna duda sobre lo que prefiere.

La enseñanza presencial es mucho mejor. Cuando estudiaba en el aula, aprendía mucho más que ahora en línea».

Kyrylo - estudiante del Liceo de Kalynivka

El formato en línea no solo ha cambiado la calidad de la educación: ha transformado la propia infancia. En lugar de correr por los pasillos de la escuela, el alumnado pasa los recreos con su teléfono. En lugar de quedar con sus amigos y amigas, se comunican a través de videollamadas.

«Me mantengo en contacto con mis amistades lo mejor que puedo, pero no es el mismo tipo de interacción cercana», explica Mariia.

Antes de la guerra, Kyrylo jugaba al fútbol. Tras la invasión, su club cerró y se suspendieron los entrenamientos, lo que le obligó a dejarlo.

El impacto va más allá del alumnado. Antes de la guerra, los niños y niñas iban a la escuela mientras sus progenitores trabajaban o se ocupaban de otras responsabilidades. Hoy en día, muchas personas adultas —sobre todo madres— se quedan en casa para supervisar el aprendizaje de sus hijos e hijas y adaptarse a horarios en constante cambio.

No obstante, pronto el alumnado del Liceo de Kalynivka podrá volver a la enseñanza presencial a tiempo completo.

Un nuevo refugio en el Liceo de Kalynivka —construido por UNOPS con financiación del Gobierno de Dinamarca— permitirá al alumnado y al personal trasladarse a un espacio subterráneo seguro cuando suenen las alarmas y así continuar con sus actividades educativas sin interrupciones.

Las celebraciones de fin de curso y las ceremonias de graduación fueron algunos de los primeros actos que se celebraron en el refugio desde su finalización.

Y, por primera vez desde el inicio de la invasión a gran escala, las celebraciones de graduación se llevaron a cabo en su formato tradicional: con bailes, comida e interacciones cara a cara.

Para toda una generación de estudiantes en Ucrania cuya infancia se ha desarrollado entre una pandemia y una guerra, volver a las aulas significa mucho más que volver a la escuela. Significa volver con sus amigos y amigas, compartir recuerdos y recuperar la sensación de normalidad.

Información sobre el proyecto

La construcción de refugios escolares forma parte del Proyecto para Rehabilitar las Comunidades de Mykolaiv, implementado por UNOPS con financiación del Gobierno de Dinamarca.

Tras una evaluación de las necesidades y los daños llevada a cabo en estrecha colaboración con las autoridades locales de la ciudad de Mykolaiv y la región circundante, el proyecto se centra en atender las necesidades urgentes, al tiempo que crea las condiciones necesarias para la recuperación a largo plazo de las comunidades locales.

Las actividades del proyecto incluyen la reparación de edificios de viviendas y sus alrededores, la reconstrucción y construcción de refugios escolares subterráneos, y la estabilización del edificio histórico del Liceo Arkas, situado en el centro de Mykolaiv, una prestigiosa institución educativa y lugar de interés cultural que resultó dañado por un ataque con misiles.


Mediante esta iniciativa se respaldan los siguientes Objetivos Mundiales:


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