The United Nations Office for Project Services (UNOPS)

Dar a luz en Nairobi

En el sector de la salud, el mal estado de las infraestructuras implica que los pacientes no puedan acceder a los centros de salud cerca de sus hogares, que estos centros pierdan los suministros médicos que necesitan refrigeración y que los profesionales sanitarios deban luchar para salvar vidas en condiciones insalubres o de hacinamiento.

Las 89.000 personas que se calcula que viven en Kayole, una zona de bajos ingresos ubicada en el este de la ciudad de Nairobi, conocen bien esta situación.

Kayole cuenta con tres centros públicos de salud. El centro de salud Kayole 1 constituye una parte esencial de la infraestructura de salud del barrio y presta servicios a aproximadamente 52.000 personas.

Muchas de las mujeres que visitan la maternidad en Kayole 1 han sido remitidas allí por voluntarios sanitarios de la comunidad.

Estos voluntarios sanitarios dedican gran parte de su tiempo a visitar a las personas en sus hogares para ayudar a concienciar sobre cuestiones de salud, así como para informar acerca de los servicios disponibles en la zona.

Gracias a la formación que han recibido, si consideran que alguna persona necesita la atención de un profesional sanitario, recopilan información básica y la remiten a una consulta médica.

Bernard Karari ha sido voluntario sanitario durante 15 años.

Es el único hombre que trabaja en esta área en Kayole, por lo que tiene mucho trabajo que hacer.

«A veces, los hombres no quieren que las mujeres les hablen de ciertas cuestiones, por lo tanto, yo soy la única persona que puede hacerlo», explica.

Es importante que hablemos sobre estos asuntos tanto con los hombres como con las mujeres. Todo el mundo debería tener conocimientos sobre salud».

Antes de que funcionara la maternidad en el centro de Kayole, Bernard vivió un trágico incidente al ayudar a una mujer a dar a luz en la calle.

«La mujer era hipertensa y no sabíamos cómo llevarla al hospital, ya que no había transporte. Lamentablemente, tanto ella como su bebé fallecieron por la pérdida de sangre», recuerda.

 «Noto que las cosas están mucho mejor ahora», agrega.

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Durante más de veinte años, el edificio de la maternidad en Kayole 1 no albergaba instalaciones de maternidad operativas.

Lilian Muiruri, enfermera y supervisora del centro, cuenta: «Antes, aquí no podíamos atender partos. Las mujeres tenían que dar a luz en casa o en las farmacias locales. No era seguro, pero estas mujeres trabajan como amas de casa y vendedoras ambulantes. Sus maridos son trabajadores ocasionales. No pueden permitirse el transporte en cualquier momento».

Para respaldar un proyecto de UNICEF financiado por el Departamento de Desarrollo Internacional del Reino Unido, UNOPS rehabilitó las maternidades de Kayole 1. En el centro se instaló tecnología ecológica, como paneles solares, para ayudar a proporcionar una fuente de energía constante, y, como parte del proyecto, también se capacitó a más de 100 voluntarios sanitarios.

Adrianna Adembo, de 21 años, dio a luz a su segundo bebé en las nuevas instalaciones de Kayole 1. Cuando tuvo al primero, Cherry, tuvo que viajar a otra ciudad mucho más lejos para hacerlo. Esta vez, pudo estar mucho más cerca de casa y volver al centro fácilmente para los reconocimientos médicos, tanto para su hijo recién nacido como para ella.

Un mes después de la apertura de las instalaciones mejoradas de Kayole 1, el personal médico atendió los nacimientos de 54 bebés y se espera dar la bienvenida a muchos más en el futuro.

Información sobre el proyecto 

Kenya tiene una de las tasas de mortalidad materna más elevadas del mundo. Según información del Banco Mundial, por cada 100.000 nacidos vivos, aproximadamente 510 mujeres pierden la vida durante el embarazo o el parto. Para ayudar a mejorar esta situación, UNOPS presta apoyo a UNICEF con el objetivo de reducir la mortalidad materna y fortalecer los servicios sanitarios en cinco de los condados más afectados del país.

Como parte de este proyecto de 12 millones USD, financiado por el Departamento de Desarrollo Internacional del Reino Unido (DFID), se rehabilitaron 57 centros de salud para incorporar en ellos una amplia gama de tecnologías ecológicas y soluciones basadas en la energía solar, diseñadas para minimizar el uso de electricidad y proporcionar acceso al suministro de agua.  Se impartió una formación de casi 500 días a voluntarios de la comunidad y a trabajadores sanitarios con la que se capacitó a más de 14.000 personas.

El proyecto se finalizó en junio de 2018 y las instalaciones se entregaron durante 2017 y 2018. Se estima que actualmente 1,6 millones de personas se benefician de ellas (según la población de la zona de actividad) en los cinco condados: Garissa, Homabay, Kakamega, Nairobi y Turkana.


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