The United Nations Office for Project Services (UNOPS)
La iniciativa de una mujer para mejorar el saneamiento rural en una aldea de la India
En una zona rural de Bengala Occidental (India), el acceso de muchas familias a aseos seguros ha sido limitado, especialmente para las más pobres que dependen de pequeñas granjas y productos forestales para sobrevivir.
Para las mujeres y las niñas, la falta de un saneamiento adecuado ha supuesto riesgos diarios para su seguridad, privacidad y salud.
Churamani Hemram, 40 años, decidió que esto tenía que cambiar.
Me di cuenta de que una declaración no siempre refleja la realidad. Si se necesitaba un cambio real, este tenía que empezar desde el interior de la aldea».
Aunque su comunidad había sido declarada oficialmente libre de defecación al aire libre, muchas familias seguían sin tener aseos seguros o bien construidos. Incluso el aseo del hogar de Churamani carecía de privacidad y de un diseño adecuado.
Churamani asistió a una sesión de capacitación en saneamiento apoyada por UNOPS. La capacitación presentó un diseño de aseo sencillo y de bajo costo que convierte los residuos en compost de forma segura.
«La capacitación me ayudó a comprender que el saneamiento tiene que ver con la salud, la dignidad y la protección del medio ambiente», comenta.
En un mes, Churamani reconstruyó su propio aseo utilizando el diseño mejorado. Luego, empezó a hablar con otras mujeres de su comunidad. Juntas, formaron un pequeño equipo y comenzaron a visitar los hogares a primera hora de la mañana y al atardecer, animando a las familias a construir y utilizar los aseos.
Su labor no estuvo exenta de resistencia.
«La gente me preguntaba qué ganaría yo con esto, pero yo creía que tenía la responsabilidad de servir a mi comunidad», recuerda.
Gradualmente, las actitudes empezaron a cambiar. Un grupo de mujeres se comprometió a construir aseos en sus casas. Churamani ayudó a cinco de ellas a acceder a pequeños préstamos para cubrir los costos.
A medida que el progreso se hacía visible, las autoridades locales apoyaron la iniciativa. Las reuniones de los grupos de mujeres se convirtieron en espacios de planificación y acción colectiva. Cuando no hubo suficiente personal cualificado de obra, varias mujeres recibieron capacitación en construcción de aseos con el apoyo de UNOPS, lo que garantizó una construcción adecuada y, al mismo tiempo, generó nuevas oportunidades de ingresos.
Hubo desafíos, como la limitación de fondos y la escasez de materiales. Sin embargo, la confianza creció a medida que las familias veían resultados prácticos. Muchas aportaron sus propios ahorros o mano de obra. Algunas optaron por construir instalaciones mejoradas con aseos incorporados.
Hoy en día, se han construido cientos de aseos y hay más en construcción. Lo que empezó con una mujer mejorando el aseo de su propio hogar se ha convertido en un esfuerzo liderado por la comunidad, impulsado por el liderazgo de las mujeres y la responsabilidad compartida.
La historia de Churamani Hemram demuestra que el cambio duradero comienza en las propias comunidades.
Como ella misma dijo: «El cambio real comienza cuando nos negamos a aceptar el sufrimiento como destino y, en su lugar, elegimos la dignidad».