The United Nations Office for Project Services (UNOPS)
Espacios confiables para la atención médica en Myanmar
Para muchas comunidades en Myanmar, el acceso a la atención médica ha estado condicionado durante mucho tiempo por la distancia, los conflictos y una infraestructura frágil. Para las poblaciones vulnerables, eso está cambiando.
La sala es luminosa, limpia y tranquila. Una trabajadora de salud toma la presión arterial de una mujer mientras otro trabajador registra el peso de un recién nacido. En la sala de espera, las madres sonríen y juegan con sus bebés mientras esperan ser atendidas.
Escenas como esta eran antes poco comunes en muchas partes del estado de Shan (Myanmar).
Para las comunidades que viven en zonas remotas y afectadas por conflictos, acceder a la salud ha sido durante mucho tiempo una incertidumbre. Llegar a una clínica podía llevar horas. E incluso entonces, no había garantía de que el lugar contara con el espacio, el equipo o los servicios básicos necesarios para brindar una atención segura.
«Las instalaciones de salud eran solo edificios sencillos. En nuestras clínicas, ni siquiera teníamos camas para los pacientes», comentó Ma Nang,* una trabajadora de salud local.
Escenas como esta eran antes poco comunes en muchas partes del estado de Shan (Myanmar).
Para las comunidades que viven en zonas remotas y afectadas por conflictos, acceder a la salud ha sido durante mucho tiempo una incertidumbre. Llegar a una clínica podía llevar horas. E incluso entonces, no había garantía de que el lugar contara con el espacio, el equipo o los servicios básicos necesarios para brindar una atención segura.
«Las instalaciones de salud eran solo edificios sencillos. En nuestras clínicas, ni siquiera teníamos camas para los pacientes», comentó Ma Nang,* una trabajadora de salud local.
- *Los nombres han sido cambiados para proteger las identidades.
Acercando la atención médica
Años de falta de inversión e inestabilidad han provocado que gran parte de la infraestructura de salud de Myanmar tenga dificultades para satisfacer las necesidades de la población. Hoy en día, millones de personas siguen careciendo de acceso a servicios básicos de salud.
En las zonas rurales del estado de Shan, las carencias son evidentes. Muchas clínicas no tienen un suministro de agua confiable ni saneamiento. La ventilación es deficiente. Los cortes de energía son frecuentes, lo que interrumpe la atención y dificulta incluso los tratamientos de rutina.
«En las clínicas rurales, la electricidad solía ser la única fuente de iluminación. Cuando se cortaba la luz, el personal de salud se veía obligado a atender a los y las pacientes en la oscuridad». — Juan, ex Especialista de Infraestructura de UNOPS.
Estas condiciones han dificultado especialmente que las mujeres, las personas con discapacidad y otros grupos vulnerables accedan a la atención de forma segura y con dignidad. Las instalaciones no estaban diseñadas pensando en sus necesidades.
En las clínicas rurales, la electricidad solía ser la única fuente de iluminación. Cuando se cortaba la luz, el personal de salud se veía obligado a atender a los y las pacientes en la oscuridad».
Estas condiciones han dificultado especialmente que las mujeres, las personas con discapacidad y otros grupos vulnerables accedan a la atención de forma segura y con dignidad. Las instalaciones no estaban diseñadas pensando en sus necesidades.
Fortaleciendo los sistemas locales de salud
Para ayudar a abordar estos desafíos, el Fondo para el Acceso a la Salud lanzó en 2021 un programa de cinco años, con el apoyo del programa de Responsabilidad Social Corporativa global de Takeda.
En colaboración con organizaciones de salud locales, el programa se ha centrado en mejorar tanto las instalaciones como los servicios en las zonas subatendidas del estado de Shan.
En toda la región, se han construido o rehabilitado 40 centros de salud. Cada uno de ellos es gestionado por organizaciones locales y diseñado para satisfacer las necesidades de las comunidades a las que sirven.
Los cambios son prácticos e inmediatos.
Las clínicas cuentan ahora con sistemas confiables de agua y saneamiento, mejor ventilación y salas de maternidad exclusivas. Las rampas y los pasillos más anchos facilitan el acceso a las personas con discapacidad. Los baños están diseñados para ayudar a las mujeres que se recuperan de cesáreas, y las instalaciones separadas garantizan la privacidad y seguridad de los y las pacientes.
Los cambios son prácticos e inmediatos.
Las clínicas cuentan ahora con sistemas confiables de agua y saneamiento, mejor ventilación y salas de maternidad exclusivas. Las rampas y los pasillos más anchos facilitan el acceso a las personas con discapacidad. Los baños están diseñados para ayudar a las mujeres que se recuperan de cesáreas, y las instalaciones separadas garantizan la privacidad y seguridad de los y las pacientes.
Nuestro objetivo era que este tipo de infraestructura inclusiva fuera la norma».
Los paneles solares proporcionan una fuente de energía estable, incluso en zonas remotas. Los sistemas de gestión de residuos, que incluyen fosas para placentas e incineradores, mejoran las condiciones de seguridad e higiene.
«Nuestra antigua clínica solo tenía una habitación con equipo clínico muy limitado y siempre estaba polvorienta. No podíamos abrir todos los días», explicó un trabajador de salud local. «Ahora la clínica parece un centro de salud adecuado. Los y las pacientes están felices porque aquí pueden recibir servicios gratuitos».
Apoyo a quienes brindan cuidados
Junto con la mejora de la infraestructura, el programa ha invertido en la capacitación del personal de salud local.
Esto ha permitido que las clínicas amplíen sus servicios, incluyendo la atención materna y neonatal. El personal recibe formación práctica y apoyo continuo, lo que les permite desarrollar sus habilidades y confianza con el tiempo.
También reciben formación en áreas como la prevención de infecciones, la gestión de residuos médicos y el control de existencias, lo que mejora la seguridad, confiabilidad y sostenibilidad de los servicios.
También reciben formación en áreas como la prevención de infecciones, la gestión de residuos médicos y el control de existencias, lo que mejora la seguridad, confiabilidad y sostenibilidad de los servicios.
Fomento de la confianza en los servicios de salud
Mejorar las instalaciones es solo una parte de la solución. Fomentar que las personas busquen atención es igual de importante.
El programa ha apoyado sesiones de educación comunitaria para ayudar a las personas a comprender mejor sus necesidades de salud y reconocer cuándo deben buscar ayuda médica.
Al mismo tiempo, las mejoras en las cadenas de suministro y la financiación de salud significan que las clínicas cuentan con los medicamentos y el equipo necesarios para funcionar de manera constante.
Juntos, estos esfuerzos están generando confianza en los servicios locales de salud.
Un comienzo más seguro para las familias
Para familias como la de Nang Hom, el impacto es profundamente personal.
Sus gemelos estuvieron entre los primeros bebés nacidos en uno de los nuevos centros de salud, que ahora atiende a más de 10 aldeas circundantes en el sur del estado de Shan.
Antes de que se construyera la nueva clínica, la atención materna se realizaba en un edificio pequeño y antiguo con equipo limitado. Los partos se atendían en camas de madera y no había iluminación adecuada.
Hoy, la instalación incluye una sala de partos estándar, una sala de hospitalización y alojamiento para el personal, lo que significa que el personal de salud siempre está cerca en caso de emergencia.
«Cuando la partera me dijo que esperaba gemelos, tuve miedo», relató Nang Hom. «Sabía que no podía arriesgarme a dar a luz en casa. Elegí esta clínica porque estaba bien equipada y la partera era competente y amable».
«Di a luz a mis gemelos a las tres de la mañana. Gracias a la iluminación solar, no hubo ningún problema incluso a esa hora. Ahora podemos buscar atención rápidamente cuando nuestros hijos o nosotros nos sentimos mal. Aquí nos sentimos seguros y bien atendidos», afirmó.
Al mejorar la infraestructura, capacitar al personal de salud y fortalecer los sistemas locales, el programa pone la atención médica de calidad al alcance de las comunidades en algunos de los entornos más complejos de Myanmar.
Para muchos, es la diferencia entre la incertidumbre y contar con un lugar confiable al cual acudir cuando más importa.
Antes de que se construyera la nueva clínica, la atención materna se realizaba en un edificio pequeño y antiguo con equipo limitado. Los partos se atendían en camas de madera y no había iluminación adecuada.
Hoy, la instalación incluye una sala de partos estándar, una sala de hospitalización y alojamiento para el personal, lo que significa que el personal de salud siempre está cerca en caso de emergencia.
«Cuando la partera me dijo que esperaba gemelos, tuve miedo», relató Nang Hom. «Sabía que no podía arriesgarme a dar a luz en casa. Elegí esta clínica porque estaba bien equipada y la partera era competente y amable».
«Di a luz a mis gemelos a las tres de la mañana. Gracias a la iluminación solar, no hubo ningún problema incluso a esa hora. Ahora podemos buscar atención rápidamente cuando nuestros hijos o nosotros nos sentimos mal. Aquí nos sentimos seguros y bien atendidos», afirmó.
Al mejorar la infraestructura, capacitar al personal de salud y fortalecer los sistemas locales, el programa pone la atención médica de calidad al alcance de las comunidades en algunos de los entornos más complejos de Myanmar.
Para muchos, es la diferencia entre la incertidumbre y contar con un lugar confiable al cual acudir cuando más importa.