The United Nations Office for Project Services (UNOPS)

Ayudar a las comunidades desplazadas a reconstruir sus vidas

Décadas de inestabilidad han provocado un sufrimiento incalculable a la población de la República Centroafricana. En esta primera parte, analizamos los efectos del programa de transferencia de efectivo que ayuda a mejorar las condiciones de vida y reducir la pobreza.

«En medio de una lluvia de disparos, corrimos y corrimos».

En plena noche, Erica Lemdja y su familia se vieron obligadas a huir de su hogar cuando varios grupos armados comenzaron a atacar su aldea. Tras correr durante más de 20 kilómetros, se pararon para recuperar el aliento. En ese momento se dieron cuenta de que uno de sus hijos se había quedado atrás en mitad del caos. «Mi marido decidió volver para buscar a nuestro hijo pequeño», recuerda Erica. Esa fue la última vez que vio a su marido.

En 2013 se intensificaron los enfrentamientos entre diferentes grupos armados y unas 60.000 personas huyeron de las aldeas cercanas al municipio de Paoua, en el noroeste de la República Centroafricana. «Los asesinatos nos obligaron a huir de Paoua sin ropa, ni zapatos. Nada», explica Erica.

Cuando Erica y sus hijos llegaron a Paoua, tras caminar casi 40 kilómetros, se refugiaron con un familiar. «Nos dieron comida, ropa y me ayudaron a olvidarme un poco de la muerte de mi marido. Sigo sufriendo porque perdí parte de mí», afirma. Erica pudo reencontrarse con su hijo pequeño, que logró escapar con otra familiar que también huía de la violencia.

Para ayudar a personas como Erica a recuperarse, un programa financiado por el Banco Mundial presta apoyo a personas desplazadas por el conflicto, mediante pagos en efectivo periódicos a unos 15.500 hogares. Esto permite a las familias en el país cubrir sus necesidades diarias y poco a poco reconstruir lo que perdieron.

¿Qué son las transferencias en efectivo?

Las transferencias en efectivo son una alternativa eficiente a formas más tradicionales de ayuda humanitaria, como los paquetes de alimentos. Ayudan a fomentar el mercado y la producción locales, al mismo tiempo que dan a las personas la oportunidad de elegir cómo quieren gastar su dinero.

«Gracias a los pagos en efectivo, las personas pueden tomar sus propias decisiones y recuperar su independencia, además de contribuir a impulsar la economía local», afirma Gael Perpignand, Coordinador de Proyectos de UNOPS.

Gracias a la ayuda financiera recibida mediante el programa, Erica ha podido regresar a su aldea con sus hijos. «Con el dinero ahorrado, pude montar un puesto en el mercado para vender legumbres. Ahora puedo cuidar de mis hijos y pagar su educación», explica.

Los hogares seleccionados reciben un total de ocho pagos en efectivo. Para elegir a las personas beneficiarias del programa y garantizar que los pagos se realizan correctamente, se utilizan datos biométricos. Cada persona debe mostrar un documento de identidad y dar sus huellas dactilares antes de recibir el pago.

«Sé que solo es el principio, pero está mejorando mucho las cosas», afirma Marcel Didier Gueret, el responsable de transferencias en efectivo del Ministerio de Acción Humanitaria y Reconciliación Nacional del país. «Perdieron sus hogares [y] sus propiedades personales. Ahora pueden recuperarlo», añade.

Carreteras hacia la paz

«La paz es lo que ocurre cuando nos reunimos y decimos “no” a la violencia».

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Información sobre el proyecto

El Proyecto de apoyo a las comunidades afectadas por el desplazamiento (PACAD) es un programa de 28 millones USD financiado por el Banco Mundial en asociación con el Gobierno de la República Centroafricana. UNOPS implementa el proyecto, que se divide en tres áreas: infraestructura, transferencia de efectivo y movilización de la comunidad. Cada componente tiene como objetivo cubrir las necesidades básicas de las comunidades desplazadas en cuatro ciudades y dos barrios de Bangui, la capital, para ayudar a mejorar las condiciones de vida y reducir la pobreza. 

Los objetivos clave del programa son promover un diálogo pacífico entre las comunidades al involucrarlas en las fases de planificación, construcción y mantenimiento de la infraestructura, mejorar el acceso a los servicios y garantizar que las personas más vulnerables disponen de los medios financieros suficientes para cubrir sus necesidades diarias.


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