The United Nations Office for Project Services (UNOPS)
Mujeres ucranianas lideran sus comunidades en tiempos de crisis
Las mujeres de Mykolaiv están ayudando a reconstruir sus hogares y barrios, restaurando tanto los apartamentos como la vida cotidiana incluso en medio del conflicto actual.
Desde 2024, UNOPS trabaja con el Gobierno de Dinamarca para restaurar tres barrios residenciales en Mykolaiv. Se han instalado ventanas y balcones nuevos en más de 1.000 apartamentos de 43 edificios, se han modernizado canchas deportivas y se han restaurado zonas comunes dañadas por las ondas expansivas de las explosiones. Gracias a los ahorros acumulados, se ha podido dar continuidad a trabajos similares en otros siete edificios de Mykolaiv.
Para residentes como Olha, de 71 años, y Anna, de 40, la restauración ha sido algo más que una simple construcción. Ha sido una forma de proteger y mejorar su hogar y su comunidad.
Olha y Anna vivieron en el mismo edificio de apartamentos durante años, pero no fue hasta la invasión a gran escala de Rusia cuando finalmente se conocieron. Sus hogares sufrieron ataques en el verano de 2022.
Aquella noche, el 17 de junio de 2022, me despertó una explosión y luego algo pesado cayó sobre mí. Era el marco de la ventana. Mi marido, que estaba en la cocina en ese momento, corrió a rescatarme. Sufrí una conmoción cerebral y no podía moverme».
«El apartamento era un desastre terrible, con cristales de las ventanas esparcidos por todas partes. Había un hueco enorme en lugar de la puerta principal. Vivimos sin ella durante días. Mi hijo quería que nos mudáramos a su casa, pero ¿cómo íbamos a dejar el apartamento y el edificio desatendidos?», explica Olha.
Muchos residentes de este edificio huyeron a medida que el ejército ruso se acercaba a Mykolaiv, dejando atrás sus viviendas.
«De los 24 hogares de mi bloque, solo se quedaron cinco», afirma.
Anna y su hija pequeña estuvieron entre quienes se marcharon temporalmente.
Cuando regresé, apenas pude reconocer el edificio. Todo estaba tapiado con madera contrachapada, no había balcones, las losas colgaban... Al entrar en el patio, lo que sentí fue tristeza y miedo. Luego, poco a poco, empezó a aparecer gente; algunos estaban volviendo».
Anna empezó a recurrir a las autoridades municipales y a organizaciones humanitarias para restablecer la electricidad en la entrada del edificio, que estaba a oscuras y tapiada. Mientras tanto, Olha y su marido organizaron a los vecinos para remendar las goteras del tejado.
Cuando UNOPS incluyó su edificio en el proyecto de restauración de comunidades e infraestructura social, Olha y Anna se convirtieron en los puntos de contacto para el equipo de ingeniería. Ellas conocían a los residentes, sus datos de contacto y quién se había quedado o se había marchado.
«Mucha gente aún no había regresado cuando empezaron las reparaciones, pero aun así querían que se sustituyeran las ventanas y los balcones de sus apartamentos. Para que todo el edificio fuera más eficiente desde el punto de vista energético, era importante que ningún apartamento se quedara con las ventanas rotas o tapiadas», explica Olha.
«Estaba en contacto con las personas propietarias de los apartamentos, quienes me confiaron sus llaves. Cuando empezaron las obras, entregaba los juegos de llaves a los contratistas de UNOPS por la mañana y los recogía a la hora del almuerzo», añade.
Las líderes comunitarias, como Olha y Anna, son fundamentales para este esfuerzo. Ver su dedicación y energía es verdaderamente inspirador».
Hoy, UNOPS ha finalizado las reparaciones, pero el trabajo de estas mujeres continúa. A pesar de su empleo a tiempo completo en una farmacia y del cuidado de su hija, Anna sigue mejorando las condiciones de vida de su comunidad mediante la preparación de documentación para programas municipales e iniciativas de organizaciones internacionales.
Olha, jubilada y con movilidad limitada, ayuda recogiendo firmas de los residentes y organizando pequeñas mejoras en el edificio, como la plantación de flores.
La restauración de viviendas es solo una parte de la cooperación entre UNOPS y Dinamarca. UNOPS también está estabilizando y restaurando el histórico Liceo Mykola Arkas, y construyendo refugios en escuelas seleccionadas de la ciudad y la región. Todas las obras son realizadas por contratistas ucranianos, lo que apoya el desarrollo económico local incluso mientras el conflicto persiste.
«A través de nuestro trabajo, no solo estamos restaurando edificios, sino también reconstruyendo la confianza y la seguridad de la comunidad», afirma Oleksandr Makovyey, Ingeniero Civil de UNOPS. «Las líderes comunitarias, como Olha y Anna, son fundamentales para este esfuerzo. Ver su dedicación y energía es verdaderamente inspirador».